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Arcelia Ramírez, la vida lejos de París

La actriz mexicana Arcelia Ramírez se encontró con los placeres simples de la vida en otro país, del que desconocía casi todo. Cuenta que era extraño no ser reconocida en Francia, donde vivió de 2007 a 2011 como ama de casa. Aquí se intima.
Rosario Reyes
03 noviembre 2016 21:31 Última actualización 04 noviembre 2016 5:0
El espíritu ecléctico de su trabajo refleja su forma de ser, inquieta y aventurada. (Óscar Castro)

El espíritu ecléctico de su trabajo refleja su forma de ser, inquieta y aventurada. (Óscar Castro)

Entre la fama y una historia de amor, Arcelia Ramírez se encontró con los placeres simples de la vida en otro país, del que desconocía casi todo. Cuenta que era extraño no ser reconocida en Francia, donde vivió de 2007 a 2011 como ama de casa.

En esos años, mantenía su ritmo de trabajo viniendo a filmar en México cintas tan diversas como Las razones del corazón, de Arturo Ripstein, o Cómo no te voy a querer, de Víctor Avelar. Mientras, su vida en París transcurría como la de una mujer anónima que comenzaba a formar su familia.

Buena bailarina de salsa, también le gusta acompañarse de las canciones de Serrat, Silvio Rodríguez y Café Tacvba. El espíritu ecléctico de su trabajo refleja su forma de ser, inquieta y aventurada; una rebeldía que dice haber aprendido de un personaje que le enseñó más sofisticada forma de insurrección: Sor Juana Inés de la Cruz.

La Época de Oro
Fue una escuela. Me encantaban Blanca Estela Pavón, Mapy Cortés, Ninón Sevilla, Fernando Soler, pero entendí lo poderoso del cine de la Época de Oro cuando vi Enamorada por primera vez en 35 mm, en un festival, cuando vi aquellos rostros de María Félix y Pedro Armendáriz, esa fotografía de Gabriel Figueroa, pero en pantalla grande; era espectacular, muy impresionante.

El Nuevo Cine Mexicano
Un gran reto. La consigna para todos los que nos dedicábamos a hacer cine entonces era luchar contra el escepticismo del público, la gente no iba a ver cine mexicano porque qué horror, qué aburrido, sórdido, vulgar, había una serie de prejuicios que alejaron al público de las salas y teníamos que recuperarlo. Empezaron a surgir las comedias más elaboradas y continuaron también todas estas películas que reflejan una realidad social, que son como espejo de los problemas del país. En cuanto a la estética, surgieron un montón de nuevos fotógrafos, guionistas, directores, fue un momento bien padre, tengo mucha suerte de haber participado en él.

Arcelia Ramírez como espectadora de cine
Historias entrañables. Me gustan las películas humanas, bien tramadas, que retratan de una manera muy auténtica el universo de la ficción de la que quieren hablar. De las mexicanas recientes que me han encantado, están La jaula de oro, La delgada línea amarilla, los documentales -que están tomando una fuerza tremenda-; hay películas de una enorme sensibilidad, poderosas, como Llévate mis amores (de Arturo González Villaseñor).

Hollywood
No tengo nada qué ver con esa industria. Hay películas norteamericanas interesantes, pero la gran parte de la oferta es esta fórmula de cine de acción o de humor bobo. Una sale bien y las otras son repeticiones que atentan contra nuestra inteligencia y nuestra paciencia. No es lo mío, pero hay películas dentro de toda esa industria que sí son buenas, con actores fantásticos.

El teatro de Wajdi Mouawad
Ser parte de él fue un regalo. Estuve viviendo en Francia, porque me enamoré de un hombre francés (el padre de sus dos hijas, el crítico Jean-Christophe Berjon) y tuve que dejar mi carrera teatral. Antes de eso, hice teatro permanentemente con Luis de Tavira, José Caballero, Oto Minera, Martín Acosta. Cuando regresé, volví al teatro con una obra de Mouawad (Incendios), a quien ya había descubierto en París y me había conmovido profundamente, realmente sentí que estaba frente a un autor enorme, una especie de Shakespeare moderno.

La vida como ama de casa
Es de lo más importante que me ha pasado. En ese momento ya era una actriz conocida, había una mirada sobre mí permanentemente y yo misma me observaba, el autoconocimiento es necesario porque soy el instrumento de mi trabajo, y allá estaba, con mi existencia, en un país distinto, en una ciudad hermosa, viviendo una historia de amor increíble, pero una cultura desconocida. Retomé la vida real, lo verdaderamente importante, para priorizar y saber un poquito más quién soy.

Sor Juana
Un personaje infinito. Era una mujer feroz, lúdica, divertida, inteligente, audaz, que se metió con todo a hacer lo que quería en un momento histórico absurdo e irracional. Es increíble lo que pensaban entonces de las mujeres: que éramos el diablo, hombres inacabados, que el cerebro no se nos había desarrollado y los ovarios eran testículos que no habían descendido... ¡Qué miedo! Estaban locos, fuera de la realidad. Y esta mujer dijo: “A ver, quítense que ahí les voy, porque no puedo hacer otra cosa”; su pensamiento no le permitía quedarse quieta.

Lo que viene
Mientras cumple la temporada de la obra Grito al cielo con todo mi corazón con Jimena Ayala, bajo la dirección de Lorena Maza en La Teatrería, Arcelia Ramírez está grabando la serie El Chema, para Telemundo; una historia paralela al éxito televisivo El señor de los cielos.

Tras la premiere de la cinta Un cuento de circo & a love song, la ópera prima de Demián Bichir en el reciente Festival Internacional de Cine de Morelia, tiene pendiente el estreno comercial de la trama en la que ella misma realizó suertes con caballos.

La película Potosí, de José Porfirio Lomas-Hervert, está en cartelera. En la historia interpreta a una mujer que sufre violencia intrafamiliar y cuya tragedia se une a la vida de un campesino que se enfrenta cada día a la delincuencia desatada en el país, tratando de mantener a su familia a salvo.