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Ara Malikian, armenio del mundo

Entre bombardeos, Ara Malikian se adentró en el instrumento con el que se convirtió en viajero de todas las músicas. Conocido como 'El violinista trotamundos', el artista se presentará este 8 de octubre en el marco del Festival Internacional Cervantino.
Rosario Reyes
06 octubre 2016 21:2 Última actualización 07 octubre 2016 5:0
Su exigente formación clásica no le impidió explorar la amplitud genérica de la música. (Édgar López)

Su exigente formación clásica no le impidió explorar la amplitud genérica de la música. (Édgar López)

Ninguna atadura cabe en la propuesta de este artista que toca como un rockstar e interpreta un entreverado de géneros que pasa por el clásico, el rock, el flamenco o el jazz.

Su repertorio aborda grandes obras para violín con orquesta o ensambles de cámara; ha estrenado piezas de compositores contemporáneos, creaciones propias y seis soundtracks, entre los que destacan La mala educación y Hable con ella, de Pedro Almodóvar. Los límites no existen para un showman que luce su virtuosismo al tocar de rodillas o saltar por el escenario.

APRENDIZ DE LOS ESCOMBROS
Afincado desde hace 17 años en España, Ara Malikian es gitano de origen armenio. Pasó su infancia en Líbano y estudió en Alemania e Inglaterra. Conocido como El violinista trotamundos, aprendió a tocar en la guerra. Su padre, también violinista, le enseñó el arte desde muy pequeño, más por aligerar el tiempo que la familia pasaba en el sótano del hogar durante los bombardeos que azotaban la capital libanesa en los años 70, que por convertirlo en estrella.

“Cuando era niño, afuera había una guerra, pero dentro de mi casa la vida seguía, por mucho que arriba nos amenazaban las bombas”, recuerda en entrevista el músico, quien comenzará una serie de conciertos en México este 8 de octubre como parte del Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato. Actuará el 11 del mismo mes en Morelia, el 13 en Jalisco, el 14 en Torreón, el 16 en Durango, y en febrero próximo en la Ciudad de México.

“Entonces aprendí que, a pesar de lo que suceda, tenemos que seguir haciendo lo que nos gusta, seguir haciendo arte, justamente para intentar contrarrestar todas las cosas feas que existen en el mundo e intentar mejorarlo”, comparte.

Su álbum XV, que celebra sus 15 años de trayectoria artística, lo ha llevado a una gira internacional que concluyó el pasado septiembre en España. Una serie de conciertos al lado de la banda que fundó en 2015, y que en la recta final fue acompañada por orquestas. En ese tour interpretaron un programa con las piezas favoritas de Malikian, similar al que presentará en México.

“Es un viaje musical que identifica un poco el mío, con música de muchos países, culturas y épocas, desde el Barroco hasta el rock y el pop de Led Zeppelin, Radiohead o David Bowie, pasando por músicas tradicionales y composiciones propias”, cuenta quien ha colaborado en España con grupos como Extremoduro, Los secretos o Chambao, y artistas de flamenco como el guitarrista José Luis Montón y los bailarines Joaquín Cortés y Belén Maya.

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Ara Malikian

MÚSICA LIBRE
Su exigente formación clásica no le impidió explorar la amplitud genérica de la música. “Siempre con respeto”, dice a propósito de la técnica. “Mis primeros maestros me prohibían tocar otras cosas; incluso los colegas de la academia clásica creen que si lo haces, pierdes capacidades. Por suerte, he podido comprobar que eso no es así, al contrario, entre más descubres, más te enriqueces, interpretas mejor todo lo que tocas. He aprendido más de un músico flamenco o de un guitarrista o un saxofonista de jazz, que de un profesor. La escuela es muy importante, pero el arte va más allá”.

Malikian reconoce que en los tiempos que corren, de migraciones en todo el mundo y guerras desatadas por la intolerancia, la libertad no es precisamente bien vista. “Para llegar a ser libre uno tiene que pasar por el respeto a los demás, a sus creencias y puntos de vista, a su religión. Es imposible que todos pensemos igual; en cada ámbito se intenta restringir e incluso negar la libertad, pero es difícil cortarla en el arte”.

Para él la música se mueve en extremos de luz y oscuridad, capaces de ambientar cualquier estado de ánimo, y la deja fluir, de acuerdo a su inspiración. “Siempre la pienso a través de mi instrumento. En ese sentido, sí ejerzo una libertad creativa, a partir de todo lo que sé sobre el violín”.

Su próximo álbum estará dedicado a uno de sus tesoros. Se trata de un violín de más de 300 años que su padre adquirió hace casi medio siglo.
“Voy a contar su historia: quiénes han sido sus dueños, qué pudo haber sido tocado en él, las vivencias que pudo tener junto a quienes han sido sus dueños –incluso yo-. En noviembre o diciembre empezaré a girar el espectáculo de este disco, que es el que traeremos a la Ciudad de México en febrero de 2017”.