AFTEROFFICE
reflector

"Aquí y ahora", obra que pasa de las lágrimas a la risa desbordada

La puesta en escena es dirigida por Hugo Arrevillaga, inicia temporada esta noche en el Teatro Milán. "La historia es muy cruda. No se trata de un tema complaciente ni mucho menos", refiere en entrevista Mariana Garza, protagonista de la historia.

Alfonso Meza
11 agosto 2014 15:36 Última actualización 11 agosto 2014 15:41
Es el triunfo de un director que domina la tensión emocional tras la cuarta pared. (Cortesía)

Es el triunfo de un director (Hugo Arrevillaga) que domina la tensión emocional tras la cuarta pared. (Cortesía)

Que el público pase de las lágrimas a la risa desbordada, sin darse cuenta, es el triunfo de un director que domina la tensión emocional tras la cuarta pared. Eso es justamente lo que logra Hugo Arrevillaga en Aquí y ahora, montaje que inicia temporada esta noche en el Teatro Milán.

“La historia es muy cruda. No se trata de un tema complaciente ni mucho menos", refiere en entrevista la actriz Mariana Garza, quien protagoniza el drama al lado de su esposo, Pablo Perroni, y de los actores Concepción Márquez, Antonio Araiza y Marco Antonio Silva.

Alicia y Benito perdieron a su bebé hace seis meses, así que deciden cambiarse de casa. El conflicto se dispara cuando conocen a sus vecinos de piso, la familia Izquierdo. Un matrimonio mayor que comparte domicilio con su hijo de 35 años, y que desde el primer momento comienza a invadir el espacio de una pareja cada vez más distante.

"Es un horroroso encanto. Este texto, si no lo hubiera trabajado junto a Hugo Arrevillaga, no lo hubiera aceptado”, puntualiza la ex integrante de la banda Timbiriche, quien afirma, interpreta al personaje desde su experiencia como madre de familia y como mujer vulnerable a las pérdidas.

Adaptación del original escrito por la dramaturga canadiense Catherinne-Anne Toupin, es un texto que, dice Mariana Garza, invita a seguir la historia tal y como la plantea el director, a quien reconoce como uno de los más destacados del país por trabajos como la tetralogía que intituló La sangre de las promesas, una saga del autor franco-libanés Wajdi Mouawad.

Garza, propietaria del Teatro Milán junto con su esposo, anticipa el impacto del drama en el público y la catártica recompensa frente a una obra que tuvo una temporada anterior en el Foro Lucerna. “Uno como actor escucha la incomodidad de la gente, los nervios. Incluso te preguntas: ¿se van a salir o qué?, pero el resultado final es muy diverso. Alguna vez escuché, al final de la función: esa actriz se parecía a Mariana, la ex Timbiriche. Ese fue sin duda, mi mejor halago”.