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DEPORTES

Apoyo selectivo a deportistas mexicanos

Si las intenciones sólidas de inversión se afirman solamente en aquellos deportistas que tienen oportunidad de "pelear" por una medalla, la delegación mexicana debiera estar conformada por un puñado de atletas.
Mauricio Mejía
27 enero 2016 22:27 Última actualización 28 enero 2016 5:0
En México, contra lo que dice el discurso oficial, el deporte no es prioridad. Ni en cantidad ni en calidad. (Alejandro Gómez)

En México, contra lo que dice el discurso oficial, el deporte no es prioridad. Ni en cantidad ni en calidad. (Alejandro Gómez)

La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte recurre en la fórmula calidad sobre cantidad en el gasto destinado a la preparación de los atletas mexicanos justo a la víspera de la realización de unos Juegos Olímpicos, en esta ocasión los de Río de Janeiro. Si las intenciones sólidas de inversión se afirman solamente en aquellos deportistas que tienen oportunidad de “pelear” por una medalla, la delegación mexicana debiera estar conformada por un puñado de atletas: en Londres, hace cuatro años, la “cosecha” fue de siete preseas, una de oro (la histórica del futbol), tres de plata (el novedoso tiro con arco y los costumbristas clavados) y tres de bronce (además del arco y la fosa, en el puntual taekwondo).

A los funcionarios les incomoda, desde aquella pifia de Raúl González en 1992 (que presumió nueve y obtuvo una, en Barcelona), prometer una lista de objetivos porque “siempre suceden imprevistos”. La planeación basada en la calidad-sobre-cantidad siempre ha sido una trampa. Solamente en cinco ocasiones México (lugar 48 en el medallero histórico de las magnas justas; atrás de Cuba, Brasil y Argentina en la lista latinoamericana) ha ganado más de cinco premios en una edición; una de ellas en el 68, cuando los Juegos se llevaron a cabo en el país, nueve totales. Y nada más en tres veces ha logrado dos oros en pistas foráneas: Londres 48, Los Ángeles 84 y Pekín 2008. Así.

CALIDAD CONTRA CALIDAD
Aquí las cosas se ponen feas. Los mexicanos han ganado podios únicamente en 15 deportes del programa, 62 totales: 13 de oro, 21 de plata y 28 de bronce. Más de la mitad de ellas en clavados, boxeo y atletismo (35). En seis de esas pruebas el blasón llegó en una ocasión (pesas, esgrima, futbol, lucha, tiro y basquetbol). Si la inversión se destinará al talento seguro, los recursos debieran apuntarse en esa mínima parte de los equipos nacionales. Desde 1980, México no obtiene medalla en ecuestres; desde 1968 en natación y desde 1936 en baloncesto. Y los trofeos ganados en el arco y el taekwondo representan el vigor de generaciones de talento natural con cierta destreza en el entrenamiento. La presea de Ana Gabriela Guevara en los 400 metros planos fue el claro ejemplo de lo que los viejos estudiosos del deporte llamaban “garbanzo de a libra”; no tuvo como consecuencia la masificación de ese deporte de velocidad en la pista.

CANTIDAD CONTRA CALIDAD
Cuando la Revolución Cubana obtuvo sus primeros beneficios en el mundo del deporte, después de una gran inversión en su plataforma deportiva, en Barcelona 92, la isla ganó 14 medallas de oro, una más que México en toda su historia (desde París 1924 hasta Londres 2012). La inversión a largo plazo, cantidad sobre calidad, le permite al régimen de los Castro presumir un abundante almacén de oros: 72, 10 más que todas las preseas, de todos los colores, de las delegaciones mexicanas.

Para los que se siguen incomodando con las ideologías y alegan que no es comparable un régimen estatista contra uno democrático (en vías de serlo). Y para los que desacreditan la comparación con los grandes del liberalismo económico, como Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, va una comparación con un país con una población tres veces menor a la mexicana: España. Después del Pacto de la Moncloa, con la recuperación de la democracia y con un diseño claro de proyecto de país, Barcelona fue elegida como sede del olimpismo en 1985. Los españoles echaron a andar una profunda reforma en el gasto en el deporte, cantidad sobre calidad. Y los resultados se notaron sagazmente.

En 1976, un año después de la muerte de Francisco Franco, 114 españoles compitieron en 13 deportes. Solamente ganaron dos medallas de plata, un número muy parecido al de México (que en más de cinco ocasiones ganó únicamente una). En el 92, la delegación hispana estuvo integrada por 430 deportistas en 25 tareas del elenco. Obtuvo un compendio de 22: 13 oros (los mexicanos de todas las ediciones), siete platas y dos bronces. Desde entonces, España gana tres o más diplomas dorados por cada edición olímpica (cinco en Atlanta 96 y cinco en Pekín 2008). Antes de Barcelona, España había ganado cinco oros; después se hizo de 32.

Una nota final. Colombia mandó a 67 atletas a los Juegos de Pekín en 2008, 43 hombres y 24 mujeres, que compitieron en 16 deportes. Entre ellos ganaron dos medallas, una de plata y una de bronce. A Londres 2012, los sudamericanos mandaron una delegación de 104 deportistas (46 hombres y 58 mujeres) en 18 disciplinas. Colombia terminó arriba de México en el medallero general: ocho totales, una de oro, tres platas y cuatro bronces. Ese país tiene menos de 50 millones de habitantes y un PIB per cápita por habitante y año menor a los 8 mil dólares.
En México, contra lo que dice el discurso oficial, el deporte no es prioridad. Ni en cantidad ni en calidad.