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Anish Kapoor o la virtud de la abstracción

La obra de Anish Kapoor 'devora' al espectador y lo convierte en parte de ella. Es monumental, ha requerido incluso la construcción de un edificio para albergarla. El MUAC inaugura este sábado la muestra "Arqueología, Biología".
Rosario Reyes
25 mayo 2016 22:1 Última actualización 26 mayo 2016 5:0
Una de las características de su trabajo monumental es llenar vacíos. (Cortesía)

Una de las características de su trabajo monumental es llenar vacíos. (Cortesía)

Con la virtud de la abstracción es que Anish Kapoor llega al origen de las cosas. Eso ha dicho el propio artista -uno de los más importantes de la escena contemporánea- acerca de su revolucionaria obra, que ha requerido incluso la construcción de un edificio para albergarla, como sucedió con Descenso al limbo, su pieza para la feria alemana de arte dOCUMENTA, en 1992.

De padre indio, hidrógrafo y cartógrafo marítimo, y madre judeo-iraquí, Kapoor nació en Bombay, en 1954. Su familia llegó a India en la década de 1920. Además de su origen multicultural, tuvo una crianza entre Oriente y Occidente, que se refleja en su propuesta artística.

Su abuelo fue un rabino en India. Pero Kapoor recibió una educación laica. Fue practicante del budismo y luego decidió llevar una vida espiritual, mas no religiosa. Los profundos planteamientos de su obra podrían acercarlo a cierta religiosidad, pero esa no es su intención, dice. El arte no admite totalitarismo.

Tras un periodo en Israel, estudió en el Hornsey College of Art en Londres (donde radica desde 1973) y a finales de la década de 1970 volvió a su país de origen, de donde tomó referencias visuales como las formas invertidas que evocan el hueco de una cueva, en alusión a las grutas de la isla Elefanta en Bombay.

EXPOSICIÓN EN EL MUAC
Arqueología, Biología
Sábado 28 de mayo, inauguración.
Integrada por 23 piezas, bajo la curaduría de Catherine Lampert, permanecerá hasta el 27 de diciembre en el recinto ubicado en Insurgentes Sur 3000, CU. Miércoles, viernes
y domingo, 10:00 a 18:00; jueves y sábado, 10:00 a 20:00 horas.
Jueves a sábado $40; miércoles y domingo $20.


Desde la década de 1990, Kapoor comenzó a interesarse en las dimensiones, en aumentarlas e incluir al espectador en ellas. Con frecuencia las obras se “ven” desde adentro, integrando de manera única a quien las contempla. Por eso no pueden definirse como objetos.

EL ACTO CREATIVO
El “origen” al que ha hecho referencia para describir sus intenciones artísticas tiene más que ver con los procesos creativos, más que con nacionalidades. De manera reiterada ha manifestado no creer en la procedencia étnica del arte y, al otorgar a sus piezas la cualidad de “autocreación”, mediante el movimiento, apunta al principio de las cosas, explica Graciela de la Torre, directora del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC, que este sábado inaugura la muestra Arqueología, Biología, con obra realizada por Anish Kapoor entre 1980 y 2016.

Se trata de un referente del arte contemporáneo y de la escultura, destaca De la Torre. “Su manejo de las texturas y del material es insólito realmente. Lo que él propone son estrategias nuevas para producir obra, que involucran las piezas con diferentes geografías, diferentes maneras de pensar y sobre todo de sensibilidad, al enfrentar al espectador con el acto creativo y con la experiencia estética”.

Una de las características de su trabajo monumental es llenar vacíos, como una invitación al espectador a relacionarse con sus obras, en un juego de realidad y ficción.

Kapoor tituló a su obra de 2012 Leviatán. En el Antiguo Testamento, éste es una criatura mitológica del mar. En el Grand Palais de París exhibió la escultura de 35 metros de alto y 120 de largo, y él mismo la describió como “un monstruo marino grande, amorfo, incontrolable, que provoca emociones”. Por sus dimensiones, el espectador podía, literalmente ser devorado por la obra.

DE LA TERSURA A LO ESCATOLÓGICO
La curaduría de la exposición en el MUAC toma como base la propia experiencia del espectador. Con piezas creadas ex profeso para la muestra, la selección prescinde de cédulas, para evitar distracciones, explica la historiadora del arte.

“Son obras muy fuertes. Lo sorprendente es que transitan desde la tersura, los bordes, hasta lo grotesco y lo escatológico”, añade, y observa que detrás de las piezas yace una poética fundamental, como si se tratara de algo que no es real, juega entre la realidad y lo infinito, el vacío y el espacio.

Perteneciente al movimiento conocido como Nueva escultura británica, junto con figuras como Richard Deacon y Toni Cragg, Kapoor integra a sus obras una tensión entre los contrarios, que remite a la oposición entre lo estético y lo espiritual. Su afán por llenar el vacío, paradójicamente, remite a lo inmaterial, al plano del espíritu que se involucra con el arte.

En años recientes ha explorado estas preocupaciones con el gran formato. Su obra Arcelor Mittal Orbit para el parque olímpico de Londres 2012 era una torre roja de 115 metros de alto que enfrentaba al espectador a la monumentalidad; al año siguiente, instaló en las islas de Matsushima, Japón, un auditorio móvil que creó en colaboración con el arquitecto Arata Isozaki para el festival Ark Nova, surgido tras el tsunami de 2011.

En 2012, la Lisson Gallery londinense celebró 30 años de colaboración con Kapoor con una retrospectiva. Es el antecedente más cercano a la exposición del MUAC. Pero la mexicana es la única exposición que muestra un periodo tan amplio del trabajo del artista, abunda De la Torre, quien destaca la fuerza de las obras seleccionadas. “Por eso el título, que se refiere a lo trascendente y también a lo más carnal del ser humano”.

Tras cuatro años de preparación, se inaugura la exhibición. El museo lanzará aplicaciones gratuitas para dispositivos móviles que permitirán al público conocer más de cerca su obra. Pero de lo que se trata, agrega, es de enfrentar al espectador con la obra. “Que el público no intente aprender, sino más tener una experiencia estética, sin mediación”.