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culturas

Álvaro Uribe defiende la vida fuera del seno de la familia

En "Autorretrato de familia con perro" (Tusquets) reflexiona sobre la rivalidad entre hermanos, el afán de la madre controladora y el padre minimizado, o las disputas de herencia, y lo hace a través de una estrategia textual democrática: todos los personajes involucrados fungen como narradores de la historia.
María Eugenia Sevilla
06 octubre 2014 22:15 Última actualización 07 octubre 2014 5:0
Álvaro Uribe se asoma al microcosmos hogareño desde la literatura. (Cuartoscuro/Archivo)

Álvaro Uribe se asoma al microcosmos hogareño desde la literatura. (Cuartoscuro/Archivo)

Ocurre mucho que los viejos se van quedando solos y que la gente tiene hijos como si fuera un seguro contra la soledad. Pero es un seguro incierto, observa Álvaro Uribe. “Porque es ley de vida que los hijos no seamos tan atentos con los padres como ellos con nosotros”, afirma.

La familia como seguro de vida es una forma de organización que en México está cambiando. Especialmente en las clases medias acomodadas, observa el filósofo y narrador. “Ya no tiene esta solidez, como aún la tiene en las clases más populares que viven como muéganos y que casi toda su vida social se limita a los suyos.

Las familias modernas son más desapegadas”. Tal vez, explica, porque la permanencia tiene algo más de tribal, y el cambio, de evolución. Pero en el seno familiar, cortar con el peso de la descendencia tiene un precio.

“Cuando un hermano decide no tener hijos, automáticamente entra en una posición de desventaja con los otros, porque los que sí tienen hijos están haciendo lo natural, lo que se espera. Te vuelves el traidor”, destaca.

Uribe dedica su más reciente novela a la política familiar, un zoom a ese ámbito de lo privado que se exacerba con la patología de la vida cotidiana.

En Autorretrato de familia con perro (Tusquets) reflexiona sobre la rivalidad entre hermanos, el afán de la madre controladora y el padre minimizado, o las disputas de herencia, y lo hace a través de una estrategia textual democrática: todos los personajes involucrados fungen como narradores de la historia de Malú, hija única, cabeza de su matriarcado y personaje principal, el único que carece de su propia narración.

Álvaro Uribe se asoma al microcosmos hogareño desde la literatura, habiendo él mismo tomado una distancia crítica en su vida sobre la repetición de la historia (de la histeria): decidió no tener hijos. Vivir en pareja. Tener un gato. “He preferido elegir relaciones por libre albedrío más que por consanguinidad”, concluye.