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Álvaro Mutis (1923-2013)

10 febrero 2014 4:28 Última actualización 23 septiembre 2013 5:2

[Nacido en Colombia, fallece en la Ciudad de México / Cuartoscuro]


 
 
Redacción
 
 
Hace apenas unos días Álvaro Mutis celebraba su cumpleaños número 90. Y tanto en su natal Colombia, como aquí, se le rendían homenajes por doquier. Pero a ninguno de ellos pudo asistir: convalecía en la Ciudad de México –que adoptó como su lugar de residencia desde 1956– tras una caída. Y ya no se pudo reponer: ayer por la tarde, el creador del famoso Maqroll el Gaviero falleció en el Instituto Nacional de Cardiología, en esta ciudad.
 
 
Ese mismo corazón que supo trasladar a sus personajes –en su narrativa–, a sus versos –en su poesía– le jugó una mala pasada. Ya no pudo sortear más ese desafío que siempre enfrentó el más importante de sus personajes: la inminencia de la muerte. “Previendo sus signos e intentando adivinar su forma, el Gaviero sabe que hay una esencia de destrucción oculta en toda empresa humana, aunque es imposible de adivinar; y su lucidez consiste, precisamente, en descifrar esa esencia y aceptarla con serenidad sin retroceder ante su devastación”, dice el Instituto Cervantes en la biografía de Álvaro Mutis.
 
 
Porque, en efecto, la vida de Mutis siempre fue intensa. Como parte de la celebración por sus 90 años –el 25 de agosto pasado– el Conaculta difundió un boletín de prensa en donde se recordaba que con tan sólo dos años de edad, a causa de la profesión de su padre, Álvaro Mutis se fue con su familia a vivir a Bélgica. En 1931 volvió a Colombia para instalarse en una finca cafetalera y cañera en Coello, cerca de Tolima, que había fundado su abuelo y que heredó su madre. Luego vendría su fascinación por el mar y los barcos. Pero también el contacto físico con el trópico, con el clima de la tierra caliente, con el aroma del café, el plátano y los árboles frutales, elementos que marcarían su producción literaria.
 
 
“Todo lo que he escrito –decía Mutis– está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la substancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región de Tolima, en Colombia.”
 
 
Muy joven, en 1941, y con sólo 18 años, contrajo matrimonio con Mireya Durán, con quien tuvo tres hijos. En 1942, para ganarse la vida, comenzó a trabajar en la emisora de radio Nuevo Mundo. Después pasó a ser relacionista público de varias empresas como Esso, Standard  Oil y Columbia Pictures, empleos en los que viajaba constantemente y que le dieron la oportunidad de conocer su país y muchas partes del mundo.
 
 
Tras dos años de estancia en Esso, fue demandado por la compañía ya que ciertas cantidades de dinero que debían ser asignadas a obras de caridad, Mutis las usó en aventuras culturales, por lo que viajó de urgencia a México en 1956, país que desde entonces se convirtió en su lugar de residencia.
 
 
Sin embargo, a los tres años de su llegada a nuestro país, en 1959, se hicieron efectivas las demandas en su contra y fue recluido en la cárcel de Lecumberri, durante un año y tres meses. Su experiencia en la cárcel cambió del todo su visión del dolor y del sufrimiento humano.
 
 
Semanas atrás, su amigo y colega Hugo Gutiérrez Vega dijo de Álvaro Mutis, en la víspera de su aniversario número 90: “Es un hombre muy ingenioso, muy amable, muy educado, tiene un gran sentido del humor; a pesar de la enfermedad sigue caminando y gustando de la vida. Mutis, además de ingenioso, es muy culto, un erudito, sabe de muchas cosas, sobre todo de literatura y de historia de la literatura, aunque también de política; no obstante, en esto es bastante conservador, dice que la última buena noticia que le interesó en política fue la caída de Constantinopla a manos de los turcos.”
 
 
Considerado como uno de los autores más influyentes de la lengua española, Álvaro Mutis es autor, entre otras obras, de La Balanza (1947), Los elementos del desastre (1953, donde aparecería por primera vez Maqroll el Gaviero), Diario de Lecumberri (1960), La última escala del Tramp Steamer (1990), y Abdul Bashur, soñador de navíos (1991). En Summa de Maqroll el Gaviero / Poesía 1948-1997 y Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero recopila las obras dedicadas al más célebre de sus personaje. En 1997 obtuvo los premios Príncipe de Asturias de las Letras y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Al año siguiente el gobierno mexicano le otorgó la Orden del Águila Azteca, en el grado de Comendador. Y en 2001 fue galardonado con el Premio Cervantes.