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Alexis Sánchez impulsa a Chile a semifinales

El delantero chileno martilló la última línea celeste en repetidas ocasiones y el recuerdo minero de su natal Tocopilla, región de Antofagasta, se hizo presente. La pelota lo salvó de trabajar entre salitre, compuesto que se comercializa al norte de su país.
Domingo Aguilar Mendiola
24 junio 2015 22:22 Última actualización 25 junio 2015 5:0
Dilla (derivado de ardilla) era el apodo del actual atacante de Chile y se debía a la agilidad que mostró desde temprana edad. (Reuters)

Dilla (derivado de ardilla) era el apodo del actual atacante de Chile y se debía a la agilidad que mostró desde temprana edad. (Reuters)

La Selección chilena insistió al ataque desde el inicio del partido ante Uruguay. En el duelo que inauguró la fase de cuartos de final de la Copa América, los anfitriones mantuvieron a los celestes en su propia mitad durante gran parte de los 90 minutos.

El combinado andino confió en sus nombres al ataque, los rioplatenses se obstinaron en la defensa. Fue hasta que un tiro de Mauricio Isla al 81’ superó la barrera azul y los locales hallaron la recompensa.

Alexis Sánchez martilló la última línea celeste en repetidas ocasiones y el recuerdo minero de su natal Tocopilla, región de Antofagasta, se hizo presente. La pelota lo salvó de trabajar entre salitre, compuesto que se comercializa al norte de su país.

El Niño Maravilla nació y creció en una ciudad apodada El Rincón del Diablo, lugar donde las drogas y el alcohol son la consecuencia inmediata de la pobreza. Alexis y sus hermanos Humberto, Marjorie y Tamara fueron criados por Martina, su madre, quien fue apoyada por José Delaigue, tío que se convirtió en padre adoptivo. El ingeniero Guillermo Soto es el papá biológico, pero abandonó a la familia cuando el actual delantero era muy pequeño.

Dilla (derivado de ardilla) era el apodo del actual atacante de Chile y se debía a la agilidad que mostró desde temprana edad. El mote se lo ganó en las canchas de la escuela primaria E-10, donde su mamá trabajaba limpiando. Por las tardes jugaba futbol en las calles, pero también lavaba coches para conseguir dinero.

El hogar de los Sánchez estaba construido de adobe y vigas de madera poco estables; materiales que son una constante entre los vecinos de la ciudad desértica. Después del éxito futbolístico del nombrado hijo ilustre de Tocopilla, la casa de su familia fue remodelada y destaca por presumir un color azul, dos pisos y ser la de bases más sólidas en la región.

Cuando llega el receso invernal en Europa, Alexis regresa con su familia y aprovecha la Navidad para vestirse de Viejito Pascuero (nombre que recibe Santa Claus en Chile). Recorre las calles donde solía jugar en su infancia y reparte regalos a los que se encuentra en el camino.

Desde los 8 años el futbol profesional se avistaba en su futuro, pero debió superar varias pruebas. Se fue a Rancagua con un hermano de su padre (a mil 300 kilómetros de su casa) empezó a jugar en una escuela de la Universidad Católica, pero no se acostumbró y prefirió regresar a casa.

Juan Segovia, profesor y entrenador de Sánchez, sabía que el talento lo llevaría lejos. Los equipos locales y de ciudades aledañas preguntaban por el niño que lo único que pedía para jugar era un par de zapatos de futbol. El Cobreloa de Calama fue el club de Primera División que le ofreció una oportunidad después de pasar por el programa de formación y además lo impulsó a terminar la secundaria.

Andrea Astorga, entrenadora de una escuela del conjunto de Calama, se convirtió en la apoderada de Alexis y lo introdujo al bachillerato en el Colegio Padre Hurtado. A los 16 años debutó en el máximo circuito y después de dos temporadas, el Udinese lo compró. El conjunto italiano lo cedió a préstamo al Colo-Colo, después al River Plate, donde cruzó camino con Diego El Cholo Simeone. Con 20 años llegó a la Serie A, su calidad lo llevó a la liga española y a ser elegido como el mejor jugador de la Premier League (2014-2015), según los aficionados.