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DEPORTES

Alemania se sacude a Italia

La selección de Alemania le ganó a Italia desde los 11 pasos. La tanda de penales, que se tuvo que resolver en la "muerte súbita", le dio al cuadro germano su pase a las semifinales.
Mauricio Mejía
02 julio 2016 17:30 Última actualización 02 julio 2016 17:31
Jonas Hector

Jonas Hector celebra después de anotar el penal definitivo para la escuadra alemana. (AP)

Han tenido que suceder cuatro épicas para que Alemania se quite el peso de Italia en los grandes certámenes. Los penaltis del siglo le dieron al cuadro germano su pase a las semifinales ante una azzura fiel a sí misma hasta cuando cambia.

Luego de 120 minutos de tensión, alemanes e italianos dirimieron la intensa discusión en la que un reformado Maquiavelo puso a prueba a un obstinado Schopenhauer sustentado en esa carga a la que otros llaman voluntad. La Maquinaria llegó al debate de la historia con el peso del 70, del 82, del 2006 y de hace cuatro años. Dinámico, vuelto al sistema, el sedán alemán alegó un discurso abierto por los costados y bien aceitado en el centro de la zaga.

Italia se mustió ante el pan. Había desenvuelto una ropa ofensiva en esta Euro 2016, pero ante los germanos la obligación por "el candado" fue implícita. Así, sin pelota, sin pase y sin bravura venció a los germanos en el Azteca en las semis de México y en la final de España 82, en el Bernabéu. Hace 10 años, en los tiempos extras de Dortmund, la escuadra que hace del balompié una materia extramuros de la ciencia política, encontró dos desbordes que produjeron la eliminación del local. Siempre con las llaves en los bolsillos.


Durante años se hablará de lo que sucedió esta noche en Burdeos. Los dos contrincantes ventilaron su falta de pericia (rara) desde los once pasos. Tuvieron que recurrir a la muerte súbita, a la muy larga apuesta del matar o morir. Y allí, los alemanes recordaron su prestigio en ese tipo de litigios. Alemania hizo más por el premio que Italia, pero con la señora de la península pocas veces la belleza se traduce en estilo. El de hoy fue un partido estrictamente táctico que se igualó por una falla niña de Boateng en un tiro de esquina que produjo un penalti atinadamente cobrado. El de gol de Özil había despabilado a los arietes alemanes, que ampliaron el césped hasta el límite de la geometría. La igualada parecía una cachetada del destino: los alemanes no han podido vencer a los italianos (el eje Berlín-Roma) en partidos oficiales. La costumbre sigue. Ha sido la obligación del calendario la que ha decantado la batalla, una de las más emocionantes, dramáticas y espectaculares de todas las Euro.

Nietzsche diría, con el sudor a flor de piel: "la rejas sólo sirven para los que no saben volar". Alemania salió de la prisión del tiempo en una cancha francesa, vaya ironía.