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Aleks Syntek es abucheado en concierto de Midge Ure

En su primera visita a México, el exfront man de Ultravox se presentó acompañado del cantante de pop mexicano al que el público abucheó en el Lunario del Auditorio Nacional.
María Eugenia Sevilla
27 noviembre 2015 16:7 Última actualización 27 noviembre 2015 16:18
Aleks Syntek

Aleks Syntek acompañó a uno de los máximos representantes del new wave británico, Midge Ure. (María Eugenia Sevilla/El Financiero)

Error que una figura de culto internacional invitara compartir su escenario a una estrella menor del pop local, cuya carrera ha estado vinculada a una televisora.

Midge Ure, uno de los pilares del new wave británico e impulsor de una iniciativa histórica en la música como lo fue el proyecto Band Aid y el concierto Live Aid en la década de los 80, quiso tener un gesto anoche con el público al que visitó por primera vez, y le salió el tiro por la culata. Apenas pronunció el nombre de Aleks Syntek, el Lunario del Auditorio Nacional se vino abajo en abucheos. Peor cuando el autor de Sexo, Pudor o Lágrimas pisó las tablas.

“Desde que llegué a México he hecho un sinfín de entrevistas, y en todas me han hecho una misma pregunta: ¿por qué no he venido antes?”, comenzó el exfront man de Ultravox, previo a la introducción de su invitado. “No tengo idea. Nadie me lo había pedido. Pero ahora que he estado aquí con ustedes, les diré que voy a regresar”, prometió.

Dijo que había encontrado con gusto un entendimiento entre la cultura musical angla y los mexicanos, y que quería dejarlo asentado tocando con un mexicano. El discurso, que se iba elevando como un balón, se pinchó con la puntilla del “amigo” presentado, y se desinfló con la sonora trompetilla del público.

Desde mentadas de madre hasta gritos de “traigan a Cristian Castro” le hicieron saber a Syntek que ese no era su lugar, pero la rechifla, que iba in crescendo, cedió ante la guitarra de Ure. Cantaron a dueto One small day –que no se oyó nada mal, pese a que el sonido de la sala se saturaba- y y al terminar, el agradecimiento del escocés a su invitado de nuevo disparó los búes y los insultos. Syntek no dejó de sonreír ni de agradecer y se despidió con toda dignidad.

La reacción del público pareció sorprender a Ure, quien tardó unos segundos en mirarlo de frente, pero la tensión desapareció de su rostro con los aplausos que siguieron a los primeros riffs de su segundo set intenso, con éxitos de Ultravox, como Vienna, que la gente entonó como un verdadero himno.

El trascendido es que fue el propio Syntek –quien, por cierto, prepara un disco de new wave con invitados “especiales” de talla internacional- quien gestionó su participación en la presentación del artista, del que es fan.

Hay que decir que al mexicano no siempre le ha ido mal en este tipo de intervenciones con grupos extranjeros de los 80. En 2013, cuando se subió al escenario con When in Rome y presentó después a Howard Jones, en el Palacio de los Deportes, el público le aplaudió. Pero era otra audiencia. La de acá lo que quería era escuchar al icono al que, como -le hizo saber a coro desde el área general-, había estado esperando por 30 años. Ure, de traje oscuro, camisa floreada y reluciente calva, dio gusto a su nuevo público de siempre durante hora y media, acompañado por batería, bajo y teclados, y tocó con toda la energía de sus más de seis décadas de vida canciones de diversas agrupaciones que fundó, de su carrera solista y del esperado Ultavox, que cerró los encores con el hit de 1984, Dancing with tears in my eyes.A caso un título que esa noche le quedó, como saco a la medida, al vapuleado Syntek.