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Alegría carioca

Si crees haberte perdido el gran evento de Río de Janeiro el año pasado, cuando fue anfitriona de los primeros Juegos Olímpicos sudamericanos, no te desalientes: todavía tienes la oportunidad de asistir al carnaval.
Bloomberg
08 enero 2017 20:41 Última actualización 09 enero 2017 5:0
El Carnaval de Río es siempre la mayor fiesta de la ciudad, la más sexy y la más emocionante. (Especial)

El Carnaval de Río es siempre la mayor fiesta de la ciudad, la más sexy y la más emocionante. (Especial)

Si crees haberte perdido el gran evento de Río de Janeiro el año pasado, cuando fue anfitriona de los primeros Juegos Olímpicos sudamericanos, no te desalientes: todavía tienes la oportunidad de asistir al carnaval, que este año culmina los días 27 y 28 de febrero, tras unas pocas semanas de preparación. Y, por cierto, ésta es siempre la mayor fiesta de la ciudad, la más sexy y la más emocionante.

NO SIEMPRE FUE ASÍ
“Fuera de unas pocas fiestas grandes y de los principales eventos en el Sambódromo (donde tiene lugar la competencia de baile), el carnaval solía ser bastante deslucido”, platica Martin Frankenberg, especialista de Brasil en Matuete que ha celebrado la festividad carioca más veces de las que puede contar con ambas manos.

Explica que lo que uno ve en las películas (donde aparece en los sueños sobre viajes) es una reinvención reciente: “Es lo que era originalmente: fiestas callejeras, amor libre, todo gratis. Hemos visto un gran resurgimiento de eso. Ahora, toma la ciudad por completo, pero hace 10 años era bastante flojo”. Y llama a la actual versión “alimento para el alma” –o, mejor dicho, la pequeña parte del alma que cree tener todavía 20 años.

Sí, sobrevivir al carnaval suele requerir un flujo constante de caipirinhas y cafés espresso. Pero desde el punto de vista del lujo, Frankenberg tiene muchos consejos y trucos como para adecuar un viaje a cualquier personalidad –siempre que esa personalidad esté dispuesta a dar algunos pasos de samba y ciertos contoneos de hombros-.

UN PUNTO CLAVE: CONTAR CON UN GUÍA LOCAL
“El carnaval está compuesto por cerca de 50 blocos [bloques, o fiestas callejeras] individuales, y cada uno de ellos atrae hasta 2 millones de personas a las calles”, dice. “Todos tienen una cosa en común: la música en vivo. Pero a partir de allí, hay toneladas de variaciones: algunos blocos resultan atractivos para las familias, otros parecen más tumultuosos, los hay (relativamente) pequeños, con tan solo 500 asistentes, y también los hay con música más tradicional y así sucesivamente”.

CÓMO ABORDAR EL SAMBÓDROMO
Y después está el acontecimiento principal: el desfile de escuelas de samba en el Sambódromo, un complejo diseñado para ese propósito por el renombrado arquitecto Oscar Niemeyer que se extiende 800 metros a través del centro de Río, con una pasmosa capacidad de 90 mil asistentes sentados.

Frankenberg compara la competencia con una liga premier de futbol de 12 equipos, todos enfrentados entre sí en una contienda anual. Se conceden puntos por el relato, la habilidad para bailar, los disfraces, la música, la percusión y así sucesivamente. Todos los años un equipo es degradado a un nivel inferior, en tanto, otro de los rangos inferiores es promovido –sólo para atizar su fuego interno-.

La estrategia de Frankenberg es comprar asientos asignados en las frisas, o palcos delanteros, donde el boleto de 460 dólares permite ver de cerca los vestuarios sin tener que esperar todo el día. Este año debutará una nueva sección de palcos de lujo. Estos son totalmente cerrados y ofrecen el único lugar protegido de las inclemencias del tiempo del Sambódromo. Pero Frankenberg dice que es raro que llueva en las noches de verano de Río, de modo que el precio de mil 100 dólares podría no valer la pena.

Por otra parte, Frankenberg puede hacer ingresar a los invitados en el propio desfile, un servicio que pocos ofrecen.

“Es como estar en una película de Fellini”, destaca, en referencia a la oportunidad de estar entre bastidores. “Todos ya están vestidos y recibiendo instrucciones”. La experiencia completa cuesta aproximadamente 750 dólares.