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Alan Parsons, el oído que cambió la armonía progresiva

Alan Parsons está en México. Y no viene, como hace dos años, a tocar, sino a hablar de su experiencia detrás de la consola. Su musicalidad está más allá de las notas: es un creador de texturas y de atmósferas, esa meta-música que es, a fin de cuentas, la impronta del espíritu de una época.
Octavio Echevarrí/ Pablo Islas
26 abril 2015 21:9 Última actualización 27 abril 2015 5:0
Alan Parsons sostendrá hoy una sesión de preguntas y respuestas con el público a las 20:30 horas en el Salón Palenque del WTC.

Alan Parsons sostendrá hoy una sesión de preguntas y respuestas con el público a las 20:30 horas en el Salón Palenque del WTC.

El suyo no es sólo un oído privilegiado como el del crítico, el intérprete o el compositor. El suyo es de esa rara clase que es capaz de captar lo que no se escucha y dotarlo de sonido. La musicalidad de Alan Parsons está más allá de las notas: es un creador de texturas y de atmósferas, esa meta-música que es, a fin de cuentas, la impronta del espíritu de una época –de su tecnología, de sus alcances y experimentaciones. El suyo es un oído de productor.

Sólo así se entiende que el hombre detrás del sonido de monumentos del rock como el disco Abbey Road de los Beatles o el Dark Side of the Moon, de Pink Floyd sostenga que no es un músico. Aunque sea el autor e intérprete de clásicos como Eye in the sky, I Robot o Time.

Alan Parsons está en México. Y no viene, como hace dos años, a tocar, sino a hablar de su experiencia detrás de la consola. Tras impartir ayer una masterclass en la Soundcheck Expo, que se lleva a cabo en el World Trade Center (WTC), el multiinstrumentista, compositor, ingeniero de sonido y productor sostendrá hoy una sesión de preguntas y respuestas con el público a las 20:30 horas en el Salón Palenque del WTC.

___Su música ha sido catalogada como rock progresivo, incluso pop-rock en algunas ocasiones; ha adquirido muchas etiquetas. Pero, ¿qué dice usted ?
___Creo que rock progresivo es un buen nombre, este género está realmente vivo. Un ejemplo es que Steve Wilson, con quien he trabajado, ha tocado aquí en México.

___¿Su trabajo en los estudios Abbey Road lo ayudó a incrementar sus habilidades en este oficio?
___Nunca me he considerado un músico. Soy ingeniero y productor. Y me siento muy feliz por trabajar con músicos. He tenido el honor de haber colaborado con los más grandes artistas del planeta, y tocar con ellos, eso es genial. Pero en realidad lo único que hago en el escenario es tocar la guitarra rítmica. Dejo que esto lo hagan los demás. Me veo más bien como un líder de la banda, un productor o un ingeniero. No me veo como un músico verdadero.

___Usted parecería ser un gran maestro de ajedrez, pues sabe mover las piezas de forma perfecta...
___El de grabación y producción es un proceso que se aprende con el paso del tiempo. Es interesante que menciones lo de “maestro de ajedrez”, porque cuando realizamos el boxset de The Alan Parsons Project Complete Albums, incluimos el álbum inédito The Sicilian Defence, que justamente habla sobre movimientos de ajedrez. Fue grabado en 1979.

___Como productor ha visto cómo ha evolucionado la música: del terreno análogo al digital. Ahora se puede grabar con una laptop y los formatos para consumir música también han cambiado. ¿Cómo se siente usted con estas transfomaciones?
___Creo que las computadoras y el Internet avanzan cada vez más rápido. La memoria es cada vez más grande. Creo que los CD’s, DVD’s y Blu Rays serán historia en pocos años debido al auge de la electrónica. Sin embargo, si estás interesado en la alta calidad del sonido, no debes usar mp3 en tu pequeño iPod. La gente ha olvidado cómo suena la buena música. Y eso es muy frustrante para los músicos y para productores como yo. Gastamos mucho tiempo en obtener el sonido correcto, en que todo suene bien, y de repente uno se encuentra con esto...

___¿Qué papel disfruta más: el de productor o el de ingeniero?
___Me siento muy orgulloso de que The Dark Side of The Moon sea uno de los álbumes más reconocidos del mundo en los últimos 40 años, pero bueno, la producción se trata más de feeling, es un proceso más creativo. Técnicamente, el ingeniero sólo debe saber mezclar el sonido. Sin embargo, como productor realmente puedes meterte más en la forma del disco, en el performance. Pero puedo decirte que me siento realizado en ambos papeles, que se han conjuntado bien. Pero tampoco por eso creo que mi mayor talento es clickear el mouse todo el tiempo. Realmente me concentro en la música.

____¿Qué conexión encuentra usted entre su música y la espiritualidad?
____No lo sé, pero creo que la espiritualidad es algo que sí puedes expresar a través de la música.

___Aunque dice que no se considera un músico, sus canciones han superado el paso del tiempo…
___Oh, gracias, en verdad espero que así sea, porque te juro que, en Estados Unidos, si vas a un concierto, la mayoría de la audiencia tiene 40, 50 o 60 años. En otros países no es así, ahí ves generaciones más nuevas, lo cual es excelente, realmente lo agradezco. Es bonito saber que perdurarás en las generaciones siguientes.

La música por dentro
Un nombre de referencia obligada en el mundo de la producción musical. Primero fue ingeniero de grabación en EMI. Luego pasó a los icónicos estudios Abbey Road, donde trabajó con los pesos pesados: The Beatles, Queen y Pink Floyd. Con los primeros trabajó como asistente de grabación en dos álbumes: Abbey Road (1969) y Let It Be (1970). Incluso aparece en el videoclip de la canción Get Back arreglando algunos detalles en la azotea de aquel famoso edificio de Inglaterra. Un concierto convertido desde hace mucho en nostalgia.

Sin embargo, uno de sus mayores hitos fue haber perfeccionado el sonido de The Dark Side of The Moon (1973), el disco cumbre de “los Floyd”, con todo y sus cajas registradoras. La estridente voz de Clare Torry a varias capas en el tema The Great Gig in The Sky sigue erizando la piel a más de uno. O cómo olvidar los sintetizadores progresivos de On The Run, que más que una canción, parece un compendio de sonidos espaciales. Estos efectos, poco explorados en aquel entonces, fueron inventos de Parsons, quien, por cierto, sólo cobró 35 libras semanales por la obra. Nunca más volvió a colaborar con Waters y compañía.

Fue en los estudios Abbey Road donde conoció al tecladista Eric Woolfson, con quien formó The Alan Parsons Project, el proyecto musical con el que grabó 10 discos entre 1976 y 1987. Después produciría cuatro más como solista.

¿Y México? Parsons también ha trabajado con artistas nacionales. El grupo de música electrónica Nortec Collective fue uno de los afortunados. Los tijuanenses realizaron la canción Tijuaniac para el cuarto álbum de Parsons como solista, A Valid Path.