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fiesta brava

Al final, una luz brotó en la noche

Una luz, la de las emociones y el triunfo, brotó al final de una larga corrida nocturna en la Plaza México, festejo que celebró el aniversario 69 del coso de Insurgentes y en la que convergieron los diferentes conceptos de Sebastián Castella, Octavio García "El Payo" y Arturo Saldívar.
Jorge Raúl Nacif
06 febrero 2015 2:43 Última actualización 06 febrero 2015 2:46
El coso más grande del mundo que celebró un año más de vida y lo hizo como más le gusta, con emociones y los gritos de "olé". (Foto JRN)

El coso más grande del mundo que celebró un año más de vida y lo hizo como más le gusta, con emociones y los gritos de "olé". (Foto JRN)

Una luz, la de las emociones y el triunfo, brotó al final de una larga corrida nocturna en la Plaza México, festejo que celebró el aniversario 69 del coso de Insurgentes y en la que convergieron los diferentes conceptos de Sebastián Castella, Octavio García El Payo y Arturo Saldívar.

Y así, cuando parecía que el tedio absorbía la gran expectación de la corrida, los tres últimos toros (dos de ellos lidiados como regalo) devolvieron la sonrisa a los espectadores que hicieron una estupenda entrada en la "cumpleañera", y los integrantes del cartel demostraron y justificaron su presencia en esta fecha tan especial.

La primera oreja del festejo cayó en manos de Saldívar, que enfrentó a un jabonero claro de La Joya, sexto de la noche que tuvo buena condición aunque no duró demasiado, fiel a su encaste español Domecq. Coreado inicio de faena con el pase cambiado por la espalda, para luego comenzar a correr la mano diestra con sabor y ligazón.

Cuando el ejemplar vino a menos, Arturo hizo gala de recursos para que el trasteo no decayera, y ahí fue cuando logró interpretar dosantinas que fueron del gusto de la afición. Hacia la parte final, mientras algunos altibajos rondaban la faena, acortó distancias y después remató con bernardinas. Terminó de efectiva estocada y le fue concedido el trofeo tras la mayoritaria petición.

El último de la noche, que más bien era ya la madrugada del viernes, fue el que regaló Octavio García El Payo, que con el paso del festejo se fue asentando y demostró el estupendo momento por el que se encuentra, el de un torero importante que transmite a los públicos. El astado fue un albahío de La Joya que tuvo nobleza y calidad, y al que le dio su lidia adecuada con cabeza clara.

Conociendo su encaste, El Payo no alargó demasiado las tandas y siempre otorgó el respiro necesario entre cada una de éstas. La faena tuvo estructura y alta dosis de temple, sobre todo por el lado derecho, que era el mejor perfil del toro, aderezada con detalles muy toreros como trincherazos y cambiados de mano. Lástima que la estocada fue defectuosa y tuvo que hacer uso de descabello, pues quizá pudo haber cortado dos orejas y no solamente una, apéndice que finalmente paseó.

El toro de regalo para Castella, que hizo séptimo, fue de Fernando de la Mora y parecía no contar con cualidades como para poder disfrutar algo importante. Con técnica e inteligencia torera, el maestro francés supo encontrar el fondo bueno que tenía el ejemplar y aprovecharlo al máximo posteriormente. Pulso y temple fueron las claves no solamente para ahormar las embestidas, sino también para que el trasteo lograra reventar.

Faena de altos vuelos la de Sebastián, que anduvo con parsimonia y buen gusto delante de la cara del toro, ralentizando los trazos mientras poco a poco iba dando rienda suelta a sus inspiración, principalmente con la sarga en la diestra, aunque también con la siniestra llegó a torear de lujo. Y al final, perdió el triunfo gordo y todo quedó en una señorial ovación desde el tercio.

Los toros de Barralva, lidiados del primer al quinto sitio, poco se prestaron para el lucimiento y su falta de casta complicó el panorama. La labor de Castella ante el incierto primero, que hirió el subalterno El Williams, fue de mucho mérito, pues se impuso con base en firmeza para extraer muletazos con calado. Al final, el toro terminó por rajarse y el francés alargó de más el trasteo ante el de encaste Atanasio.

De esta misma procedencia, El Payo y Saldívar encararon al primero de sus lotes respectivos. El del queretano fue un ejemplar áspero y que no se empleaba en las telas, poniéndole complejo el panorama. El del hidrocálido resultó mansurrón y con escaso recorrido, de tal suerte que decidió abreviar, al igual que Castella delante de deslucido cuarto, que no contaba con gran fuelle. El quinto, de La Joya, se lastimó la manita derecha y fue sustituido por uno de Barralva, de encaste Saltillo, ante el que El Payo poco pudo hacer debido a su escasa transmisión.

De esta forma, con un final feliz y en el que la luz brotó como preámbulo de un nuevo día, el público salió contento de la plaza, el coso más grande del mundo que celebró un año más de vida y lo hizo como más le gusta, con emociones y los gritos de "olé".

FICHA
México, D.F.- Plaza México. Decimosexta corrida de la Temporada Grande, en el marco del aniversario 69 del coso. Tres cuartos de entrada (unos 30 mil aficionados), en noche fría, con algunas ráfagas de viento. Cinco toros de Barralva (el 5o. lidiado como sobrero sustituto), de correcta presencia y descastados en general. Dos de La Joya (6o. y 8o., éste último como regalo), correctos en presentación y de capa espectacular, buenos, destacando el 8o. que mereció arrastre lento. Uno de Fernando de la Mora, con buen fondo. Pesos: 472, 493, 502, 477, 520, 486, 530 y 480 kilos. Sebastián Castella (lila y oro): Ovación, silencio y ovación en el de regalo). Octavio García El Payo (tabaco y oro): Silencio tras aviso, silencio y oreja en el de regalo. Arturo Saldívar (verde esmeralda y oro): Silencio y oreja. Incidencias: El festejo comenzó con 20 minutos de retraso pues Castella no podría llegar a la plaza debido al pesado tránsito. El subalterno El Williams sufrió un herida de dos trayectorias en el glúteo izquierdo, al ser alcanzado por el 1o. tras salir de la suerte de banderillas. Saludaron desde el tercio los banderilleros Diego Martínez y Héctor García. Tras el paseíllo, dos niños autistas dieron la vuelta al ruedo, como parte de la campaña de concientización de El Toreo de Viste de Azul.

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