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CULTURAS

'Aída' lo arrojó a la vida y le quedó a deber

El reconocido músico mexicano Luis Herrera de la Fuente, fallecido este viernes en la Ciudad de México, tenía un último deseo: morir dirigiendo "Aída". El velorio de esta tarde fue un tanto discreto, muy lejos del Palacio de Bellas Artes. 
María Eugenia Sevilla / Rosario Reyes / Refugio Melchor
05 diciembre 2014 22:31 Última actualización 05 diciembre 2014 22:35
Luis Herrera de la Fuente

Luis Herrera de la Fuente, un adiós discreto. (Foto: Édgar López)

Alguna vez Luis Herrera de la Fuente compartió un último deseo: morir dirigiendo Aída. Esa ópera que marcó su vida desde el principio, cuando bajo sus compases comenzaron las contracciones en el vientre de su madre para arrojarlo al mundo. No sólo no cumplió la fantasía de partir como Giuseppe Sinopoli 13 años antes, mientras dirigía el tercer acto de la obra -también determinante para él, porque con ella había debutado-; tampoco llegó a dirigirla jamás.

Un pendiente en una larga lista. Naturalmente. La suya era una mente ávida, creativa y pertinaz. Concibió desde partituras y libros hasta la fundación de orquestas e instituciones culturales, a lo largo de siete décadas. Pianista y violinista, además –lo que para un músico de su envergadura es apenas un requisito.

“Un maestro queridísimo”. José Areán ahora está al frente de uno de sus legados: la Filarmónica de la Ciudad de México. Para él, Herrera de la Fuente también fue determinante: el primer concierto sinfónico al que asistió, cuando tenía seis años, estaba bajo su batuta. Una Novena de Beethoven.

Dirigía sin patritura. “Era un hombre verdaderamente impresionante en cuanto a su memoria y a pesar de no tener el gesto quizá más bonito o más plástico, digamos de los directores, sí tenía una voluntad increíble en cuanto a saber qué es lo que quería y a convencer a la orquesta y esto lo lograba siempre, todos los músicos que actuaron bajo su batuta vieron en él un líder absoluto, un líder nato”.

Un hombre de libros más aún que de discos y partituras. Literatura y arquitectura, sobre todo. Un compositor que se tocó poco, aunque tuviera el Premio Nacional de Ciencias y Artes.

“Es momento de revisar su catálogo, lástima que eso no se hace en vida, pero valdría mucho la pena recuperar su música y darla a conocer, es un catálogo mediano, no era un compositor que sólo se dedicara a componer, pero tiene obras de música de cámara, sinfónica, y vale la pena buscarlas y rescatarlas”, considera el flautista y también compositor, Alejandro Escuer.

Una gran conversador que junto a su herencia dejó una larga lista de pendientes. Más notas falsas, su libro de pensamientos, no ha visto la luz, como tampoco otro de sus deseos, quizá el más dificil: una casa de ópera para México.

UN DISCRETO ADIÓS

Sólo le faltaban dos años a Luis Herrera de la Fuente para cumplir el siglo de vida, pero su familia tuvo el consuelo de verlo morir en paz. El músico y director de orquesta partió de este mundo sin la música que tanto adoraba, tuvo un discreto adiós. Lejos de Bellas Artes, el Premio Nacional de Ciencias y Artes fue velado en Félix Cuevas.

Las jarras de café estaban intactas, su familia reunida entre recuerdos y anécdotas. Ante todo serenos. La calma se rompió cerca de las 19:30 horas cuando arribó el presidente de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, quien ingresó apresuradamente a la capilla B. Tras el pésame de rigor siguió una corta charla con sus familiares.

Montó la primera guardia de honor y al salir informó que acordó con su familia la realización de un homenaje. Aunque todavía hay detalles que arreglar dijo que será la primera quincena de enero de 2015 en Bellas Artes.

"Lo vamos a hacer con la Orquesta Sinfónica Nacional en Bellas Artes con sus cenizas presentes, en un programa que estaremos definiendo para ver qué obras hubieran sido del agrado del maestro y seguramente también se interpretarán algunas de sus composiciones", dijo antes de retirarse apresuradamente.