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Abierto de Australia, a punto del quiebre

Las pesquisas comienzan a dar nombres; el dobles mixtos de Australia levanta sospechas. Nick Lindahl, quien fuera miembro del club de los mejores 200 del mundo (187), se declaró culpable ante un tribunal de Sídney de un cargo de arreglo de encuentros.
Agencias
25 enero 2016 22:6 Última actualización 26 enero 2016 5:0
Lindahl fue detenido hace un año y enfrenta ahora una pena máxima de 10 años de prisión. (Reuters)

Lindahl fue detenido hace un año y enfrenta ahora una pena máxima de 10 años de prisión. (Reuters)

Las intrigas se suben a la red y anuncian un juego, punto, set y partido de tintes policiacos. Nick Lindahl, quien fuera miembro del club de los mejores 200 del mundo (187), se declaró culpable ante un tribunal de Sídney de un cargo de arreglo de encuentros, luego de que la fiscalía le acusara de informar a dos personas que iba a perder de forma deliberada en un duelo de un torneo de bajo nivel en 2013, para que éstas pudieran apostar en su contra. Otros dos cargos fueron retirados después de la aceptación culposa del australiano.

Lindahl fue detenido hace un año y enfrenta ahora una pena máxima de 10 años de prisión. La sentencia del caso se dará a conocer el 15 abril.

La pelota del deporte blanco no escapa de la línea de la presunción de inocencia. Y el debate entre lo legal y lo prohibido juegan pelotazos desde el fondo. La firma Pinnacle Sports, con sede en Curazao, suspendió las apuestas durante un partido de dobles mixtos del Abierto de Australia jugado el domingo, a causa de las cantidades inusuales de dinero depositadas en las posturas. En la cancha el duelo involucraba a la checa Andrea Hlavackova y el polaco Lukasz Kubot ante los españoles Lara Arruabarrena y David Marrero. Los momios daban como favoritos, inexplicablemente, a los primeros.

Más tarde, en una entrevista con The New York Times, los españoles negaron haber participado en cualquier irregularidad. La agencia AP buscó pero no recuperó versiones de los administradores de Pinnacle y de la Unidad de Integridad de Tenis, organismo con sede en Londres creado para contrarrestar las sospechas de corrupción en juegos de la ATP y de la WTA y que entrevistó en privado a los jugadores implicados en este enredo.

NICK LINDAHL
Fecha y lugar de nacimiento: 31 de julio de 1988, Malmö, Suecia
Profesional desde: 2006
Mejor posición en el ranking de la ATP: 187
 Ganancias (singles y dobles): 217,200 dólares
Retiro: 2013
Perfil: Diestro
Estatura: 1.83 metros
Peso: 77 kilogramos


El tenis se ha visto bajo un intenso escrutinio desde la publicación el lunes de la semana pasada de artículos de investigación de la BBC y BuzzFeed News sobre que las autoridades de este deporte habrían ignorado indicios generalizados a causa de arreglo de partidos que implicaría a 16 jugadores en el Top 50 durante la última década. Los medios no identificaron a ningún jugador, pero señalaron que la mitad de ellos competirían en el Abierto de Australia.

EN LA PISTA
Dos noches después de que su suegro fuese hospitalizado urgentemente, Andy Murray dejó a un lado las distracciones y venció a Bernard Tomic para avanzar a los cuartos de final del certamen. Agitado, Murray gritó y se criticó a sí mismo en voz alta. El británico sorteó algunos apuros para imponerse 6-4, 6-4 y 7-6 al último australiano en el certamen. El siguiente rival del británico será el español David Ferrer.

El canadiense Milos Raonic perseveró en su plan de servicio y volea y se mantuvo firme en el set decisivo ante el suizo Stan Wawrinka, después de que el campeón del Abierto de Australia en 2014 remontara dos parciales en contra y forzara a un quinto. La estrategia de Raonic dio resultado y se impuso 6-4, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-3.

Victoria Azarenka avanzó, en la rama femenil, al imponerse a la checa Barbora Strycova por 6-2, 6-4, y después preguntar al público el resultado de los juegos de finales de conferencia de la NFL.

“¿Puede alguien decirme si ganaron los Broncos?”, preguntó en la cancha. Cuando supo que Denver había derrotado 20-18 a los Patriotas de Nueva Inglaterra, exclamó: “¡Sí! Ahora estoy muy contenta”.