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culturas

A la víspera del centenario, muere
la hija de Octavio Paz

Era hija del poeta y de la escritora Elena Garro, nació en la Ciudad de México en 1938. Realizó sus estudios básicos en Francia. En 1963 estudió antropología y durante los 80 trabajó
en el consulado de la Embajada de México en París.
Carmen García Bermejo
30 marzo 2014 23:30 Última actualización 31 marzo 2014 5:0
Helena

Helena

Helena Paz Garro, la única hija de los escritores Octavio Paz y Elena Garro, falleció ayer, de muerte natural, a los 74 años en su domicilio de Cuernavaca, Morelos. Justo un día antes del centenario del natalicio de su padre, la también poeta dejó de existir. Sus restos descansarán en la misma capital de Morelos en la que se encuentran los de su madre.

La también escritora poseía una fina vena literaria, sobre todo de poeta. En "Memorias" (Océano) plasmó pasajes de su infancia y juventud en México y en otros países. En 2007, vio reunida su obra poética en La rueda de la fortuna (FCE).

Hija de grandes escritores, nació en la Ciudad de México en 1938. Realizó sus estudios básicos en Francia. En 1963 estudió antropología y durante los 80 trabajó en el consulado de la Embajada de México en París.

El escritor René Avilés Fabila cuenta que en 1968 Elena Garro salió exiliada porque Gustavo Díaz Ordaz ordenó su persecución.

“Juntas pasaron hambres y mil vergüenzas para vivir. Primero estuvieron en España y, luego, en Francia. Vivían de lo que las dos escribían. Así pasaron más de 20 años. México se olvidó de ellas. Somos un país de mala memoria. Cuando un grupo de amigos las regresamos a México, en la década de los 90, su situación no era fácil. En el largo peregrinar, ambas habían acumulado pugnas con Octavio Paz y muchos no les dieron la bienvenida”, precisa Avilés Fabila. Una vez en México, tanto la madre como la hija se fueron a vivir a Cuernavaca, en un modesto departamento.

Patricia Rosas Lopátegui manifiesta que la última vez que vio a Helena Paz fue el verano pasado, en el cincuentenario de "Los recuerdos del porvenir", la gran obra de su madre.

“La vi bastante bien, física y psicológicamente. Por eso me sorprende saber de su muerte. Con este suceso, también se pierde una memoria viva, como lo era Helena, ya que ella conocía, como nadie, a Octavio Paz y a Elena Garro, dos grandes figuras de la cultura y las letras de México”, lamenta.

Rosas Lopátegui resalta la escritura de Paz Garro y recuerda que en el libro "Los colores de la memoria/Percepciones sobre Elena Garro", Helena da muestra de su excelsa pluma al presentar el poema “La reina del aire”, dedicado a su madre. Se trata de los primeros versos llenos de lirismo y belleza.