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CULTURAS

A Alaska no la agota el paso del tiempo

La cantante y compositora española, icono de los años 80, habla con EL FINANCIERO sobre su carrera, sus influencias y sus gustos musicales. Para ella, David Bowie es "un Dios": 
Rosario Reyes
28 mayo 2015 21:2 Última actualización 29 mayo 2015 5:0
Alaska

Alaska

Los ochenta dejaron un glosario muy peculiar en el lenguaje iberoamericano. Entre aquella palabrería, La Movida significó, además, un concepto social y político. Fue la respuesta juvenil al final del franquismo y a la llegada de la democracia en España. Sus efectos se dejaron sentir en América Latina muy poco tiempo después en lo que se llamaría llanamente como “Rock en español”.

Una mexicana fue clave en el “destrampe” español. Olvido Gara saltó a la fama con el nombre de Alaska y sus pasos por el movimiento -al que ahora ve lejano, como si una mujer de 50 años regresara a sus 15- todavía son recordados con sonora intensidad. El libro de estampas la recuerda, sobre todo, con nombre y apellido: Alaska y Dinarama.

Ahora, con el proyecto Fangoria, regresa a México para dar un par de conciertos en el Teatro Metropólitan. Tras agotar localidades para el 26 de junio, este jueves se abrió una segunda fecha, el sábado 27, en la que actuará junto a Miranda! y Nancys Rubias.

Alaska es tajante con los efectos de La Movida: “Dicho de una forma muy brusca, no me dejó nada. Es algo que forma parte de lo que he vivido y de todo lo que he hecho”.

A lo largo de más de tres décadas de trayectoria, al frente de agrupaciones como Kaka de Luxe, Los Pegamoides, Alaska y Dinarama, o Fangoria, ha pasado por el punk, el pop, la electrónica y la ranchera que le pertenece de nacimiento. Su lírica mexicana se manifiesta en versos del tipo: ¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?/ yo que te hubiese querido hasta el fin/ sé que te arrepentirás”. O: “Con la edad el tiempo ayuda a percibir/ si has nacido tarde,/ en tierra de nadie,/ sin poder elegir. La vida no vale nada, pues.

Reconoce que su base está al margen de la industria. “Siempre he tenido una carrera underground, aunque a veces hay momentos mayoritarios. Al principio de Fangoria, por ejemplo, por nuestra imagen, la música electrónica, por lo que fuera, volvimos a serlo. Nos editábamos nuestros discos, hasta que de repente tuvimos éxito comercial”.

Ha vivido naturalmente las tres temporadas del reality show de MTV Europa que sigue su día a día, pues no cree en el concepto “intimidad” en los tiempos actuales. “Obviamente lo que no quiero mostrar no lo muestro, lo que no quiero decir no lo digo, y creo que incluso es menos agresivo tener un reality show que una página de Facebook, eso sí ha cambiado el concepto de intimidad completamente. Yo no tenía ninguna red social y he acabado teniendo Instagram porque aunque no tuviera ninguna, y fíjate si llega a ser indiscreta la cosa, todo el mundo sabía de mí, aunque yo no haga la foto, otro la hace y la sube”.

David Bowie, a quien considera el hombre más guapo del mundo y, musicalmente hablando, “un Dios”, pero sobre todo Los Ramones, le inspiraron para dedicarse a la música. “Nunca imaginé hacer música como Bowie, porque eso es inalcanzable. En ese sentido, fueron Los Ramones el grupo que a los 13, 14 años, me hizo pensar que yo podía poner esos acordes en la guitarra y hacer mi propio grupo. Y lo hice”, cuenta.

Después, varios estilos han influído en su propuesta, desde las letras “tremendas” de Raphael hasta la electrónica o el house. No obstante, Alaska es una forma de vestir, antes que todo.

“Llamarle discurso a mi aspecto es darle demasiada importancia, pero sí es una declaración de principios, una manera de mostrar a los demás cuál es el mundo que te interesa y qué te gustaría que vieran en ti”, explica esta defensora de las cirugías plásticas para mejorar la apariencia o crear aspectos completamente distintos a lo habitual. “Eso que llaman naturalidad es probablemente una de los conceptos más falsos. La naturalidad es tan buscada y tan pensada, como lo contrario”. Quiere verse bonita ante sus ojos. Y la belleza, asegura, se produce.
Símbolo de la comunidad gay, aboga por la diversidad, que enriquece a las sociedades, pues, afirma, no se trata de integrar a todos, pero sí que los derechos sean los mismos, indistintamente. Por eso celebra que Madrid se haya unido a la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo, como sucede en otras ciudades del mundo, aunque comparte que algunos sectores se quejan de que el matrimonio “aburguesa”.

En tiempos de redes sociales, de crisis económicas y humanitarias, concluye, no puede negar su pesimismo respecto a este conflictivo siglo XXI.

“Cuando era niña allá en México, veía Perdidos en el espacio, Star Trek y me suponía que cuando llegara a esta edad, pues estaríamos viajando por el espacio y estaríamos teniendo otro tipo de sociedad. Las sociedades son las mismas, el hambre es la misma, incluso todo es más cutre, empobrecido; sí, tenemos mucha tecnología de la información, pero ¿en qué más estamos avanzados, en qué somos distintos a mediados del siglo pasado?”.

La mexicana despabiló a cuando menos dos generaciones de españoles. Cuando el boom del rock en español dominó la radio mexicana se convirtió en una de las voces más solicitadas por los radioescuchas. El Metropólitan le espera.

EL UNDERGROUND SOBRE LA PIEL

Alaska debutó en un pub madrileño en 1977. Tras la separación de su primera banda, Kaka de Luxe, sus integrantes formaron parte de grupos como Radio Futura y La Mode. Con Carlos Berlanga y Nacho Canut formó el trío Alaska y los Pegamoides a principios de 1980, cuando también debutó en cine, en el primer filme de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón.

Como Alaska y Dinarama grabó Canciones profanas, Deseo carnal, No es pecado y Fan Fatal. Fangoria surgió en 1990 Con el álbum Salto mortal. Un día cualquiera, Una temporada en el infierno y El extraño viaje son algunas de sus producciones.