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A 75 años de La casa de España

10 febrero 2014 4:18 Última actualización 02 septiembre 2013 5:2

[Javier Garciadiego, presidente del Colmex, nos habla sobre las actividades que inician este lunes para conmemorar esta importante agrupación / Cuartoscuro]


 
Daniel Cisneros
 
 
Apartir de las 18 horas de hoy —y hasta el próximo miércoles— en El Colegio de México (Colmex) habrá música, cine documental, fotografía, presentaciones de libros y, para concluir, se entregará el Premio Alfonso Reyes 2013 al filólogo español Francisco Rico. ¿La causa? El festejo de la fundación, hace 75 años, del antecedente académico directo de esta institución: La Casa de España.
 
 
Por eso hemos decidido reunirnos con el historiador Javier Garciadiego, presidente del Colmex, quien arranca nuestra conversación hablando sobre el origen de La Casa de España:
 
 
—Es una historia hermosa —afirma—. Al estallar la Guerra Civil en España, en 1936, Daniel Cosío Villegas está como representante de México en Portugal. Y, desde ahí, manda cartas para que el entonces presidente Lázaro Cárdenas invite temporalmente a algunos intelectuales españoles a nuestro país. Cárdenas acepta y dice: “Con esa acción no sólo daremos una lección de diplomacia humanitaria, sino que también es una decisión utilitaria porque esos intelectuales pueden ayudar a mejorar la cultura mexicana.” Cosío Villegas se da a la tarea de hacer las invitaciones y, quienes aceptan, empiezan a llegar en 1938. Ese mismo año se decide crear una oficina llamada La Casa de España para alojarlos, la cual es presidida por Alfonso Reyes.
 
 
—¿Y quiénes fueron algunos de sus primeros integrantes?
 
 
—Los poetas León Felipe y Enrique Díez Canedo, los filósofos José Gaos y María Zambrano, el médico Gonzalo Lafora, el musicólogo Adolfo Salazar y el crítico de arte Juan de la Encina —responde Garciadiego—. Se suponía que iban a regresar a España cuando terminara la Guerra Civil, pero no lo pudieron hacer porque el bando franquista ganó. Si hubiesen vuelto, su vida habría corrido peligro. Incluso muchísimos intelectuales, como [José] Medina Echavarría y Joaquín Xirau, solicitaron venir a La Casa de España.
 
 
—Tal vez por eso la historiadora Clara E. Lida ha dicho que esa institución se convirtió en “centro de selección e irradiación de talento”…
 
 
—Sí, porque Cosío Villegas pedía tres requisitos para formar parte de La Casa de España: tener alta calidad, ser republicano y conocer e impartir disciplinas que no teníamos en México, pero que nos iban a ser muy útiles. Además quienes llegan son intelectuales españoles que, a través de becas, se habían formado en países como Inglaterra, Alemania, Francia, Suiza y Austria. Por eso hasta nos empezaron a ayudar con las traducciones de varias obras.
 
 
—¿De qué manera La Casa de España se transformó en el Colmex?
 
 
—Después de que en 1939 aumentaron las solicitudes de los intelectuales españoles para ingresar a La Casa de España, Alfonso Reyes y Cosío Villegas dicen: “Vamos a aprovecharlos de verdad.” Y, entonces, en lugar de desperdigarlos en universidades donde sólo los invitaban a dar alguna conferencia o curso, crearon una institución permanente con programas educativos e instalaciones propias en la que pudieran trabajar de tiempo completo. Es así como en 1940 surge el Colmex.
 
 
—¿Por qué desde sus inicios el Colmex decidió enfocarse en el conocimiento humanístico y de ciencias sociales?
 
 
—Porque se analizó cuáles eran las necesidades intelectuales y educativas de México. Recordemos que en 1936 Cárdenas había creado el Politécnico, que es una institución básicamente tecnológica. ¿Y para qué compites contra eso? Por otro lado, la Universidad Nacional ya tenía filosofía (son los años de Antonio Caso y Samuel Ramos) y derecho. Entonces el Colmex no crea esas carreras e, incluso, decide canalizar a sus científicos duros a diversas universidades y al naciente sistema hospitalario. Hubo una especie de división de responsabilidades muy inteligente. La cual también quedó de manifiesto cuando se funda el INAH y dice: “Nosotros vamos a enfocarnos en la investigación arqueológica y antropológica que no hacen otras instituciones.”
 
 
—¿Cuáles han sido las principales aportaciones de esta institución al país?
 
 
—Que el 60 por ciento de nuestros egresados son profesores universitarios en la capital, en provincia o en algún país de América Latina. Y, el otro porcentaje, son funcionarios de altísimo nivel que han resuelto problemas que conciernen a nuestras áreas. Por ejemplo, en los años setenta del siglo pasado se creía que México debía seguir creciendo demográficamente, hasta que nuestro demógrafo [Víctor L.] Urquidi le dijo al presidente: “Necesitamos implementar una política de control poblacional. De lo contrario, en el año 2000 seremos 150 millones de habitantes y, con nuestra capacidad productiva, estaremos muertos de hambre.” También fue uno de los académicos del Colmex, Jorge Bustamante, quien creó El Colegio de la Frontera Norte para empezar a estudiar el fenómeno de la migración. Y, de la misma forma, el TLC se diseñó con nuestros profesores.
 
 
—Se dice que el ingreso al Colmex es elitista, ¿está de acuerdo con esta percepción?
 
 
—No me gusta la palabra élite porque no ponemos ninguna restricción económica. Al contrario, cuando un alumno ingresa recibe una beca para sus gastos. Yo diría más bien que es meritocrático: ingresa menos del 20 por ciento de quienes lo solicitan. Además, si el alumno reprueba alguna materia o tiene un promedio inferior a 8 queda fuera del programa. Sabemos que es un esfuerzo, pero es lo que necesita el país.
 
 
—Finalmente, ¿a qué dificultades se han enfrentado a lo largo de estos años de existencia?
 
 
—En ciertos momentos, a los problemas presupuestales y, en otros, a la poca comprensión de algunos funcionarios. Por ejemplo, el ex presidente Miguel Alemán era tan contrario al modelo cardenista que fueron tiempos muy difíciles. Pero, finalmente, considero que el principal reto es estar a la altura de nuestra propia historia y prestigio.
 
 
Para conmemorar la fundación de La Casa de España, El Colmex organiza, entre otras, las siguientes actividades:
 
 
2 de septiembre: Presentación del Coro-Colmex (19 horas).
 
 
3 de septiembre: Inauguración de la muestra fotográfica El color del cristal con que se mira (17 horas), y presentación de los libros Palabras para Alfonso Reyes; Memoria de José Moreno Villa; y Elvira Gascón, retratista (18 horas).
 
 
4 de septiembre: Entrega del Premio Alfonso Reyes, a Francisco Rico (18 horas).
 
 
Lugar: El Colegio de México (Camino al Ajusco 20, Pedregal de Sta. Teresa)
 
 
A 75 años de La Casa de España Antecedente de El Colegio de México, fue “un centro de selección e irradiación de talento”.