- Señala la especialista Marcela Beltrán que la humanidad está cerca del límite de la tecnología actual
- Llama a invertir en nanotecnología para no quedar rezagados
El Financiero en línea
México, 4 de febrero.- La especialista Marcela Beltrán, del Instituto de Investigaciones Materiales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que el mundo está en una nueva era tecnológica, pero apenas la empezamos a entender y a ver.
En entrevista con Notimex, la investigadora indicó que apenas comenzamos a imaginar qué va a ocurrir al controlar el nivel cuántico; es decir, al ser capaces de manipular la materia en pequeñas escalas y cambiar el mundo tal y como lo conocemos ahora.
Agregó que el ser humano está en un momento único en el que pueden trabajar unidos los teóricos y los experimentales de una manera realista. "Hoy tenemos la manera de probar si lo que concebimos a nivel teórico existe realmente o si es una invención mágica mía o de la supercomputadora".
La experta es una usuaria frecuente de la supercomputadora Kan Balam y aclaró que para ella lo es todo, ya que representa lo mismo que un microscopio para un biólogo. "Puedo ahora ver lo que no podía antes, es mi herramienta de laboratorio y su tamaño habla de la calidad de mi trabajo", comentó.
Anteriormente, señaló, tenía que recurrir a científicos en el extranjero, a saturar máquinas de información o a laborar en otras en diversos sitios para hacer sistemas paralelos, lo cual resultaba muy ineficiente, dado que los instrumentos eran heterogéneos y estaban en distintos lugares del espacio.
Confiesa que esperó a que se diera a conocer el lanzamiento de Kan Balam y, un día después, fue a tocar la puerta para pedir acceso.
"La diferencia con la supercomputadora es enorme. Tengo la mitad ocupada, en lo que entran los demás usuarios, porque en estos momentos está en proceso de pruebas y calibración y están empezando a abrir la convocatoria para que gente incluso externa la use", precisó.
Añadió que "estoy aprovechando, haciendo cálculos de partículas gigantes que no se podían realizar. Por ejemplo, cálculos del espectro de vibración que era imposible efectuar en muchos átomos".
Con la supercomputadora, detalló, ahora invierte un día en trabajos que antes le llevaban un mes.
De hecho, agregó, desde que trabaja con Kan Balam "me he vuelto muy famosa y me han caído miles de colaboraciones", y eso se debe a que las computadoras ofrecen capacidad predictiva, y se pueden hacer cálculos de átomos y electrones sumamente realistas.
Para Marcela Beltrán, entre mejor y más grande sea la computadora más poderosa es la capacidad de predicción real de nuevos materiales. "Los puedo diseñar en una computadora y luego mostrarla al experimental. Tengo manera de probar si existe realmente en el mundo o si es una invención mía mágica, o de la supercomputadora".
El mundo, dijo, asiste a un momento único que debemos aprovechar y que se inició desde hace menos de una década.
"La tecnología va a cambiar. Estamos muy cerca del límite máximo de la tecnología actual. Tenemos que pasar a otra tecnología, una nanotecnología, para adquirir más capacidad, más velocidad, que demanda este mundo y, sobre todo, menos uso energético, sobre todo reducir miles de veces la cantidad de energía que gasta un foco, una computadora o un refrigerador", refirió.
En esta nueva era, indicó, la nanotecnología es una de las fronteras, aunque no la única, porque hay muchas que están ahora en desarrollo.
En este campo, dijo que en México hay muchos intentos y esfuerzos. Se están empezando a hacer experimentos, "pero estamos a años luz de la frontera. Necesitamos mucho dinero para investigación, para poder acercarnos".
Advirtió que "más nos valdría invertir en nanociencia, porque claramente es el futuro y si nos quedamos atrás nos va a ser imposible no sólo alcanzarla, sino que vamos a depender, y a depender costosamente de estas técnicas, por ello, debemos desarrollarlas en México".
Según la especialista, el país está preparado con recursos humanos, que son totalmente capaces, pero se requiere de muchísimos dólares para tener un laboratorio con capacidad predictiva y de innovación, de tal manera que después venga una aplicación tecnológica.
Agregó que primero se tiene que desarrollar la ciencia y luego la tecnología, a la que consideró un producto sucio y secundario.
Por otra parte, la investigadora resaltó que Kan Balam ha permitido la producción de diversos artículos escritos.
Además, refirió, "estamos adquiriendo competitividad internacional. Hay grupos que tienen mucho poder de cómputo, muchísima gente que trabaja con pares en el extranjero, en China, en Alemania, en los países en donde había supercomputadoras que ganan la frontera".
"Nuestra capacidad de imaginación ahora no está limitada por la máquina. Muchas instituciones mexicanas, con las que tenía contacto de trabajo han empezado a hablarme para que las apoye en el supercómputo. Me empecé a hacer sumamente popular de un día para otro", dijo.
Marcela Beltrán ha estado involucrada en los últimos años en trabajos relacionados con los nanocúmulos de oro, que son números muy pequeños de átomos de un material -50, 30, 15, 7 o 6 átomos.
La investigadora señalo que los nanocúmulos tienen propiedades y cualidades diferentes, incluso contrarias a los materiales en bulto. Por ejemplo, detalló, el oro es amarillo, pero en tamaño infinitesimal es rojo o verde y se oxida.
Ahora trabaja en una investigación con expertos de Estados Unidos, y explicó que "nosotros hacemos la teoría y ellos el experimento, porque aquí carecemos de la capacidad económica para montar un laboratorio a nivel de punta en nanomateriales".
Expuso que se han encontrado muchos usos para los nanocúmulos de oro, que tienen éxitos probados en animales y empiezan a probarse en humanos, como la posibilidad de desintegrar células cancerígenas. La investigadora precisó que ahora se están probando partículas de vidrio cubiertas de oro, de un tamaño tal que se adhieren sólo a las partículas cancerígenas y a los tumores.
La idea, indicó, es usar el mismo principio con el que funciona el horno de microondas. "Tú pones una luz externa al cuerpo, una luz ultravioleta, y resulta que por la frecuencia de oscilación normal de esas partículas y la longitud de onda de la luz con la que estás iluminando el cuerpo, haces vibrar de manera eficiente y quemas el tumor".
Manifestó que la investigación ha arrojado resultados aparentemente extraordinarios en animales y desde hace meses se habla de una fase de experimentación en humanos. "Este procedimiento es un candidato a deshacerse de tumores en lugares sumamente complicados, inaccesibles quirúrgicamente, y sin consecuencias secundarias. Los restos se desechan y si algo se quedara no pasa nada, no causa ningún daño. En cambio, la quimioterapia causa muchos problemas", concluyó. (Con información de Notimex/MVC)