El Financiero en línea
México, 19 de noviembre.- El exceso de liquidez propicia la creación de burbujas financieras especulativas; los primeros indicios ya se observan en commodities como metales y energéticos, aunque también las bolsas empiezan a dispararse de manera considerable, mientras que muchas divisas se encuentran en niveles que no corresponden con los fundamentos de su economía.
Por ejemplo, la onza de oro terminó ayer en mil 143.70 dólares, lo que significa un incremento anual del 59.91 por ciento y una cifra sin precedente para dicho indicador.
Por su parte, la onza de plata muestra un repunte anual de 108.9 por ciento, el precio del cobre se ha disparado 138 por ciento también en los últimos 12 meses y el aluminio hace lo propio con 59 por ciento.
La cotización del barril del petróleo tampoco corresponde a la dinámica económica del planeta; ayer el WTI terminó en 79.58 dólares por barril, el mayor nivel desde el 21 de octubre pasado, lo que significa un incremento acumulado de 135 por ciento en lo que va del año. Estas burbujas son otra consecuencia de la crisis financiera mundial presente desde hace más de un año.
La política de estímulos económicos en los mercados financieros, junto con las tasas de interés en prácticamente cero por ciento, generan un fenómeno inverso al que se tuvo en los primeros meses de la crisis; ahora los capitales buscan opciones de inversión, y empujan los precios de varios indicadores.
Bolsas y divisas, en la mira de los capitales
Si bien en las bolsas de valores aún no puede hablarse de una burbuja especulativa, algunas plazas tienen signos de sobrecalentamiento con beneficios cercanos o superiores a los tres dígitos en lo que va del año.
Un caso concreto es el de Brasil, que tiene un beneficio acumulado del 125.97 por ciento en los últimos 12 meses, mientras que el Indice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) gana 84.11 por ciento en el mismo periodo.
Ayer mismo, el peso volvió a cotizar por debajo de 13 unidades en operaciones intradía, aunque al cierre quedó ligeramente arriba de 13.00 pesos por dólar, durante 2009 el peso acumula una apreciación del 5.78 por ciento.
También otras divisas importantes del mundo emergente, como las de Brasil, Argentina, Rusia, Colombia y Chile, muestran apreciaciones constantes; todo ello es consecuencia de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed).
Visto así, la propia Fed y también el mundo están en una encrucijada, y deberán escoger el momento propicio para retirar los apoyos de los mercados sin causar turbulencias. (Con información de El Financiero/GCE/APB)