- Confía en alcanzar acuerdos suficientes con los ejidatarios
- Por Rogelio Cárdenas Estandía
El Financiero en línea
México, 25 de junio.- El proyecto de la refinería de Tula, Hidalgo, "no se va a guanajuatizar", afirma el gobernador hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong. Asegura que no ve un problema como el de Atenco, pues no está forzando a nadie ni haciendo una expropiación.
Confía en que pese a tener literalmente el tiempo encima para cumplir con las condiciones establecidas por Pemex, alcanzará los acuerdos suficientes con los ejidatarios para hacer la donación de los terrenos a la paraestatal.
Dice en entrevista con EL FINANCIERO que las asambleas ejidales para acordar la compraventa de los terrenos están realizándose, por lo cual descarta la posibilidad de solicitar a Pemex y a la Secretaría de Energía una prórroga; "ni cuando se dio lo de la influenza", acotó.
Para lograr esos acuerdos, sostiene Osorio Chong, se han privilegiado el diálogo y el acuerdo. "Me comprometí a que nadie quede enojado, molesto y a no pisarlos", subraya el gobernador de Hidalgo.
En cuanto a los recursos para sustentar el proyecto, menciona que buscará la mejor tasa y el mayor plazo posible del financiamiento, sea con instituciones privadas o públicas como Banobras.
—¿Cómo va con los cuatro polígonos propuestos por Pemex?
—Vamos muy avanzados en tres. Cada uno de estos polígonos tiene varios ejidos en su composición, incluso algunos tienen hasta dos o tres municipios que forman parte de éste.
—¿Es decir, cualquiera funciona pese a que en el caso del que ocupa el ejido de El Llano es el más cercano a la actual refinería?
—Pemex me dijo "cualquiera de los cuatro", y en ese compromiso estamos. O sea, a mí nadie me dijo “éste tiene que ser”. Aunque el que menciona está pegado a la refinería, la que se construyó hace más de 30 años y se hizo sobre unos terrenos de El Llano.
La negociación
—A 29 días de que concluya el plazo, ¿cuál es el estatus de los polígonos, es decir, las 700 hectáreas a las cuales se comprometió su gobierno?
—Hemos estado muy cerca de los ejidatarios. Les hemos venido planteando una sola situación, buscar un acuerdo. De tal manera que no se trata de una expropiación. Me comprometí a que nadie quede enojado, molesto, a no pisarlos.
"Deben entender que no están negociando con un particular, que no es el dinero del gobernador o de un funcionario, sino que es dinero del estado.
"Que no tenemos el dinero para comprar los terrenos, que me voy a meter en un proceso de endeudamiento. Y que no puedo pedir un recurso que mañana sea impagable.
"Si partimos de que es un proyecto de beneficio para todos, todos debemos actuar con responsabilidad. De ahí por qué tiene que quedar claro que no se trata de "tú me ofreces tanto, yo te ofrezco tanto", y a ver cómo se dan los pactos."
—¿El avance legal cómo esta?
—Ya estamos llevando a cabo las asambleas. Particularmente de dos polígonos donde estamos más avanzados y cerca de lograr acuerdos, los ejidatarios están en sus asambleas, donde se determina el dominio pleno y entonces se les autoriza la venta. Sin embargo, voy a ver si puedo lograr el acuerdo con los otros dos, para tener los cuatro y de ahí determinar cuál de ellos cumple los datos.
—¿En El Llano cómo va?
—Casi, ya está. Ya hicieron su asamblea para pasar al proceso de dominio pleno, y entonces estar ya en posibilidades de vender. Son 373 hectáreas.
—¿Cuándo cree que se den las negociaciones?
—Se tienen que convocar. Insisto, algunas se han venido realizando, se tienen que convocar con 20 o 30 días de anticipación para cumplir el requisito de ley, y nos va a poner en el filo del tiempo.
Descarta una prórroga
—¿Y más porque faltan menos de 30 días y apenas se van a convocar?
—Ya se están convocando. Si vamos a llegar al día y no van a convocar, entonces salen del plan y nos quedamos con los que sí. Y de estos dos, luego vemos cuál nos conviene más, porque si no después nos van a decir: "Por qué éste sí, a lo mejor salió en más" o "por qué éste si está más alejado", cualquiera que fuera la pregunta. Voy a hacer una presentación de un plan ordenador de la zona en donde yo diga según los especialistas fue en tal, por estas condiciones.
—Comenta que el tiempo es muy justo, ¿no está pensando en solicitar una prórroga?
—No, ni cuando se dio lo de la influenza hablé de una prórroga. Yo entiendo que hay un compromiso de tiempo, algunos poco enterados vinieron a decir que si hubiera sido en otro lugar ya estaría hecha. Bueno, poco enterados que no saben que aquí no aplastamos a la gente, que aquí no pasamos por encima de la gente y que aquí lo que buscamos son acuerdos. Que lleva un proceso legal y que el plazo es el adecuado. Vinieron a comentar esto y dije que seguramente no se necesita ser expertos para saber que es un proceso que no es tan fácil.
—De incurrir en faltas legales, de no llevarse todas las asambleas en tiempo, ¿no habría la posibilidad de quedarse sin nada?
—Sí, pero a ver, qué quiere Pemex. Que tengamos la certidumbre de que no quiero decir que tengamos que llegar a eso, simplemente que haya beneplácito de la gente, que haya incluso el pago de nosotros, lo va a haber; hay algunas cosas que en términos legales a lo mejor me van a entretener, pero ya no será un asunto que falte negociar, que falten acuerdos, que falte pagar. Nada de eso. O sea, nosotros vamos a dar certidumbre de que los terrenos salgan de pleito.
—¿O sea que no se van a guanajuatizar?
—Pues yo creo que esta refinería no.
—¿Tiene algún foco rojo que le preocupe, como un Atenco?
—No he tocado este asunto, la verdad es que no es fácil, han sido muchas reuniones, desgaste para ambas partes. No lo veo ni voy aceptar un problema como el de Atenco, porque acá no estamos forzando a nadie, no estamos haciendo una expropiación. Si partimos de eso, no tiene por qué darse esa historia.
La justicia
—¿Es decir que prefiere no hacer la refinería a expropiar?
—Sí, porque siempre se queda en un asunto de justicia. Aquí lo que podría pasar es que la gente que habita los cuatro polígonos me diga que no... pues le tendría que decir a Pemex que no. No tenemos por qué forzar las cosas, yo creo que hay que convencer con razones a la gente, y así lo he platicado muchísimo, he tenido muchas reuniones sin descuidar al gobierno, le hemos dedicado mucho tiempo, y yo no digo que ya estamos del otro lado, lo dije desde el principio, vamos adelantados, porque ya tengo con qué decir que vamos adelantados, pero de eso a que ya la libramos, hasta que no tenga los documentos.
—Cuando venza el plazo, ¿cómo se ve?
—Me veo entregando el respaldo documental del polígono a Pemex. Sería un documento en el cual ya se pactó.
—¿Una vez que entregue eso, qué puede impedir que los ejidatarios se echen para atrás, existe algún recurso legal que lo ampare?
—Para eso son las asambleas y por eso ellos están firmando y prácticamente estoy con todos los documentos. A Pemex le daré el documento final. Que será la venta del terreno y el gobierno lo entrega en donación a Pemex, eso es el documento final, para darle la certeza a Pemex de que están en regla los papeles que estamos entregando.
—En cuanto al precio de los terrenos, ¿ya se pactó?
—En un principio se hablaba de diez millones de pesos por hectárea, en el caso de El Llano. Sabía que de llegar a un acuerdo con El Llano sería más fácil con todos los demás. A uno de los ejidatarios lo quitamos de la negociación porque era uno de los que contaminaban la negociación, pedía cantidades muy altas y sabíamos que al final no iba a vender.
"Hoy creo que hemos venido encontrando precios justos de acuerdo al polígono, porque algunos terrenos son de riego y otros de temporal, algunos ni siquiera se ocupan para la agricultura, entonces de acuerdo al uso son los acuerdos que hemos venido logrando."
—¿Y en cuánto oscila el precio logrado?
—Hemos logrado acuerdos que van de 900 mil a un millón 500 mil pesos por hectárea.
Por ejemplo, los de El Llano ya entendieron que no podemos darles lo que ellos creen que valen sus tierras, ya acordamos con ellos un millón y medio por hectárea.
—¿Cómo se decidió que las cantidades eran justas para ambas partes?
—Es muy complejo. Pero partimos de varias negociaciones que se han hecho para diferentes proyectos.
—¿Un histórico de procesos similares?
—Sí, como las de hace años en El Llano, las del Arco Norte y otras.
—¿Pero varias de ésas se dieron en el contexto de una expropiación?
—Fue un acuerdo con toda la corriente de los estados de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Estado de México. Hoy, incluso hay algunos atoraditos con porciones de tierra, pero entonces es todo un proceso. Aquí está la macroplanta, aquí está Atotonilco de Tula y aquí se va hacer la macroplanta, se llegó a un acuerdo con ellos.
Precio justo
—¿Pero no sería bueno tener el parámetro de transacciones entre particulares?
—No, pero en algún momento nos fuimos con Reforma Agraria, con los dueños de los ejidos para conocer en cuánto estaban vendiendo, y algunos lo estaban vendiendo en 450 mil, 500 mil.
"Nosotros creemos que hemos llegado a un precio digamos justo, pero de eso a que digan que obedece a que fue lo mejor, sería mentir comentarlo de esa manera, entonces creo que ha sido un buen acuerdo lo que hemos logrado."
—¿Cómo va en cuanto a los recursos?
—Vamos bien, empecé por la Cámara. Hoy no he determinado las cantidades exactas, porque no sé cuánto es lo que se va a necesitar. Pero era importante comenzar a concientizar al Legislativo.
—En cuanto a la Cámara, ¿qué porcentaje tiene el PRI?
—Tenemos 18 diputados del PRI, más dos pluris, son 20; hay tres del PRD; tres del PAN, son 29 diputados en total.
—En sí, usted tiene ya la mayoría, ¿es decir que ya está planchado?
—Pero no lo estamos haciendo de esa manera, se lo puedo asegurar, estamos involucrando a todos los diputados en el proceso de este proyecto y ellos han manifestado todo su respaldo desde antes de que se anunciara dónde se iba a construir. Lo digo con mucha humildad. Aquí la mayoría de las decisiones en la Cámara se dan por unanimidad. Son mínimas las circunstancias en las que no ha pasado así en ésta y en la pasada legislatura. Ahorita hay una mayoría de mi partido, mayoría total, pero aun teniendo mayoría podríamos salir sin la oposición, pero ése no es el camino.
—Una vez aceptado por el Congreso estatal, ¿en dónde buscar el préstamo?
—Estamos platicando con varias instituciones locales.
Los escenarios
—¿Privadas?
—También. Ahorita estamos viendo con Banobras, entonces nos estamos adelantado con la premura del tiempo. No es mala la opción que me están ofreciendo con Banobras, pero quiero una mejor. De hecho, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, me habló la semana pasada para decirme que me va a echar la mano para conseguir una mejor tasa.
—Dentro de sus escenarios, ¿qué plazos y qué tasas están buscando?
—La verdad es que no le he pedido a la secretaria de Finanzas, ella no ha tenido la reunión conmigo todavía, y sólo le quiero decir que con la mejor es con la que nos vamos a ir, no va a haber de ninguna manera apoyo a ningún particular, con la mejor tasa es con la que voy.
—¿En cuanto al plazo?
—El mayor posible. Hoy estamos con una deuda de dos mil 400 millones de pesos, entonces lo que trato también es de no dejar un problema ni siquiera al próximo gobierno, sino que vaya dejándose más adelante, para después hacer una reingeniería para poder enfrentar lo que hemos dicho.
—¿Se habla más o menos de mil millones de pesos?
—Va a tener que ser un poco más, pero no quisiera hablar de ninguna cifra para no estrangularme. Estamos viendo varias cosas, entonces no va a ser solamente para la compra de los terrenos, sino que para otras obras que se van a requerir.
—Si hoy usted ofrece algo a los ejidatarios, ¿van a hacer cosas que realmente se puedan cumplir, que estén en sus facultades?
—De lo que yo pueda y esté dentro de mis facultades, sí. De las que no, nos tiene que ayudar Pemex a acotarlas, me refiero a los 18 mil empleos que se dice que van a ocupar para la construcción en los próximos cinco años.
Los empleos
—¿Y cómo puede comprometerse a los empleos, realmente las poblaciones cuentan con la educación necesaria?
—Hoy tenemos varias universidades en el estado y podemos jalar a estos profesionistas a la refinería, y lo he venido platicando con el director de Pemex.
—¿Y tiene claro el porcentaje de empleos que le corresponde a su estado?
—No. No he entrado en detalles, porque cuando les entregue los terrenos ahí sí le diré a Pemex "tenemos que hablar de estos otros temas. Lo que sí es que sí he hablado de empleos con los ejidatarios".
—¿Siente que existan personas ajenas al estado contaminando las negociaciones?
—Hoy no, pero al principio sí. Lo señalé, pero no algo que determináramos, ni siquiera la gente del gobierno, y mire que traía varios activos allá. Los propios ejidatarios comentaban de gente que se les acercaba.
—¿Descubrió participación del gobierno de Guanajuato?
—No, no lo puedo decir, sería irresponsable, no lo tengo claro, pero sí había gente aquí en este proyecto que llegaba a quererles comprar, a querer decir que no vendieran, que los estábamos engañando, pero afortunadamente yo creo que hubo confianza de la gente de que les decimos la verdad.
—¿En cuanto al tema ambiental?
—Se ha demostrado que ayuda a procesar el coque que está en la actual refinería, que no se procesa y que genera mucha contaminación, entonces esta otra refinería, de tercera generación, ayuda a resolver un poco el problema actual, y no va a emitir esa cantidad de contaminantes que tenemos hoy, no va a dañar más.
—Cuando dice que no se va a dañar más, ¿quiere decir que la otra refinería sí ha dañado?
—Sí. Junto con la actual refinería, la cementera, los desarrollos industriales, y el agua que nos viene del Distrito Federal. Tula viene siendo uno de los municipios más contaminados del mundo.
—Para el presidente Felipe Calderón se podría considerar esto su mayor logro en infraestructura. ¿Y para usted?
—Uno de los más ambiciosos. Traemos unos cuatro o cinco proyectos de ese tamaño. (Con información de El Financiero/APB)