- El espíritu del hombre no puede ser vencido: Juan Miguel de Mora
- Por Silvina Espinosa de los Monteros
El Financiero en línea
México, 23 de marzo.- Primero es la luz es una obra de teatro escrita por el periodista, académico y excombatiente de guerra Juan Miguel de Mora (Madrid, 1921), que hoy se integra a la colección de los Cuadernos de EL FINANCIERO con el número 29. Dueño de una trayectoria tan vasta e intensa, que cuesta creer que sea la de un solo hombre, De Mora reincide en uno de sus temas fundamentales: la defensa de la libertad.
La obra consta de tres actos. Encerrado en una celda, un personaje llamado Hombre es interrogado por sus carceleros, que lo enfrentan a una disyuntiva: entregar la luz o presenciar la violación de la Mujer. Tras un intercambio de argumentos en que la pareja decide proseguir su resistencia, un Teniente que no se ve en escena procede a la vejación.
Durante el último acto, a los protagonistas les asalta el temor de que ella haya quedado embarazada, pero concluyen que, en todo caso, el bebé será producto del dolor de ambos: será el hijo del Hombre, que pronto volverá con antorchas para alumbrar la oscuridad.
—¿Cuándo se publicó por primera vez esta obra?
—En México se publicó en 1955 den- tro de la colección de teatro mexicano, que dirigía Álvaro Arauz, aunque también tuvo dos ediciones y una lectura dramatizada en Francia.
—¿Qué es lo que usted deseaba exactamente retratar?
—Que la tortura y el asesinato nunca terminan con el espíritu humano; que el espíritu del hombre puede ser muerto o torturado, pero no vencido.
—¿Primero es la luz constituye una síntesis, una obra representativa de sus convicciones políticas y vitales?
—No, porque estas ideas siempre han estado presentes en mis libros. Toda la vida he estado a favor de la libertad y en contra de los abusos y la represión.
—¿En México se representó la obra?
—No, nunca se representó con mi autorización, pero sí he sabido que la han puesto por ahí sin decírmelo. }
—¿Por qué no se ha llevado a los escenarios?
—Porque requiere de una actriz pero, sobre todo, de un actor, por la extensión del papel, que pueda representar con mímica a todos los personajes que no aparecen, que son los sicarios y los carceleros.
—¿Y en el extranjero?
—No, tampoco se representó; pero, como le decía, en Francia la obra tuvo dos ediciones. Al poco tiempo de haber salido Primero es la luz en México, un hispanista francés, que se llamaba Jean Camp, me pidió permiso para traducirla. La tradujo y la publicó en francés en una revista muy prestigiada de teatro, que todavía existe, llamada L’Avant-Scéne. Y años después, en 1969, cuando yo vivía exiliado en París, la publicó Christian Bourgois, una editorial muy conocida, en una colección de obras de teatro dirigida por Fernando Arrabal. Él la metió ahí y le cambió el nombre. Le puso La Lumière et la Peur; o sea, “La luz y el miedo”. Además, esta obra en París tuvo una lectura radiofónica, en Radio Nacional Francesa, en las voces de un actor y una actriz muy conocidos en aquel momento. A esa lectura fueron invitados, por la radio, varios críticos de teatro que publicaron comentarios sobre la obra y eso que sólo había sido una lectura dramatizada.
—¿Cómo concibió la creación de los personajes del Hombre y la Mujer? ¿Son una suerte de arquetipo?
—Sí, yo los concebí como arquetipos o por lo menos eso pretenden ser.
—Lo que sucede es que constituyen un complemento perfecto. Llegan hasta las últimas consecuencias y están unidos no sólo por su amor sino también por el dolor compartido.
—Así es, esa amalgama de amor y dolor compartidos es lo que hace a la pareja, lo que le da un carácter de pro- fundidad espiritual. Porque el hombre, en lugar de sentir celos de que la mujer ha sido poseída por otro, lo convierte en un símbolo, en una forma de... Mire, muchos años antes de 1955, durante la guerra de España hubo una frase en una canción revolucionaria, en la que un obrero le decía al explotador: "Vuestros hijos nacerán con el puño levantado". No me acordé de ella y por eso no la puse en la obra, pero eso es lo que se está diciendo ahí. Aun los hijos de los violadores y los explotadores servirán para luchar contra ellos.
—¿A lo largo de la historia se han documentado casos así?
—Hay varios casos. Durante la época de la clandestinidad antifranquista, cuando Jorge Semprún entraba clandestinamente a España y cuando yo mismo entré, allá por 1964, Franco había nombrado a un general que fue el primer ministro de Aviación, ya que antes de él ese ministerio no existía. Entonces sucedió que agarraron a un grupo de jóvenes comunistas, entre los que estaba un hijo de dicho ministro, y los encarcelaron. No está históricamente probado, pero hay muchos indicios de que así sucedió. Cuando el general fue a visitar a su hijo a la cárcel le llevó una pistola. El hijo le pregunta que para qué y su padre le contesta: “Bueno, como tú has ensuciado el honor de la familia... tu abuelo fue militar, tu bisabuelo fue militar, yo soy general y como estás detenido por agitador comunista..." A lo que el hijo le revira: "Si se trata del honor de la familia, el que debe suicidarse eres tú, que eres parte de un levantamiento ilegal contra un gobierno legítimo con el que han asesinado a mucha gente". Eso no se conoce mucho, pero el hecho de que estuvieron detenidos los hijos de gente que estaba con el régimen franquista es histórico y está probado.
—A poco más de medio siglo de su primera edición, ¿por qué decidió reeditar Primero es la luz?
—Cuando la obra se publicó en 1955, los críticos franceses dijeron que era de actualidad. Luego, en 1969, quienes la comentaron dijeron que lo interesante era que parecía que la había escrito en ese momento. Y, hoy, yo creo que es fundamental, ya que en este momento estamos sufriendo un gobierno represivo, con un sátrapa en cada estado de los que gobierna el PAN. Además, estos sátrapas son homófobos y retrógradas, que siguen al pie de la letra los consejos del clero, cuando el clero vive cien años atrás, en la época de la Guerra de Reforma. Cuando hay alguna rebelión popular, el gobierno reprime a la gente con los mismos métodos que yo describo en la obra, así que el tema es de absoluta actualidad. (Con información de El Financiero/APB)